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Los talibanes destruyen un convoy de 50 camiones de la OTAN en Pakistán

Una explosión en la celebración de una boda mata a 40 personas en Kandahar

Islamabad / Kabul

Ha sido una de las semanas más negras para la OTAN desde que inició, a finales de 2001, su presencia en Afganistán. Más de 20 soldados de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán (ISAF) han perdido la vida, incluidos los cuatro que se encontraban a bordo del helicóptero que ayer fue derribado por la insurgencia en la provincia de Helmand. Además, también murieron siete conductores de un convoy de suministros que fue incendiado por los talibanes en las mismas puertas de Islamabad, lo que revela la debilidad de las estructuras de seguridad en Pakistán y hasta qué punto es delicada la situación en el país vecino.

No fueron los únicos sucesos del día. En Kandahar, alrededor de 40 personas murieron y más de 70 resultaron heridas por una explosión de origen desconocido durante la celebración de una boda, en uno de los incidentes más mortíferos ocurridos en Afganistán en los últimos meses.

La insurgencia afgana derriba un helicóptero de la ISAF en Helmand

La explosión, que tuvo lugar en Nangahaan, al norte de la provincia, se produjo en el lugar reservado a los hombres, por lo que la mayoría de las víctimas son varones. Las autoridades municipales hicieron un llamamiento a la población para que acudiera a donar sangre a los hospitales.

En la madrugada del martes, un comando talibán, según la policía paquistaní -que no apresó a ninguno de los extremistas-, atacó la terminal de carga en que se guarecía un convoy de la OTAN compuesto por una cincuentena de tanques de combustible y camiones cargados con vehículos militares y otros suministros para las tropas internacionales destacadas en Afganistán. De inmediato, se desató un incendio que, avivado por una serie de explosiones, convirtió toda la terminal de Tarnol en un auténtico infierno, perfectamente visible desde Islamabad, a 10 kilómetros de distancia.

Pakistán es la principal vía de suministro a las tropas estacionadas en Afganistán, especialmente tras el cierre de la base aérea de Uzbekistán. El grueso del material llega al puerto de Karachi y atraviesa de sur a norte el país hasta cruzar la frontera por el paso de Khyber. Precisamente para evitar atravesar las zonas más conflictivas durante la noche, la mayoría de los convoyes descansa en las inmediaciones, fuertemente protegidas, de Islamabad y Rawalpindi.

Según el prestigioso diario paquistaní Dawn, el de ayer fue "uno de los peores ataques" que han sufrido los convoyes de la OTAN. Las imágenes de televisión mostraron decenas de camiones reducidos a chatarra. En la terminal había también vehículos de otras empresas que fueron igualmente devorados por las llamas. Además de los siete conductores muertos, al menos otros cuatro resultaron heridos.

Kalim Imman, inspector general de policía en Islamabad, declaró que el ataque fue llevado a cabo por un grupo de unos "10 o 12 militantes", que supuestamente llegaron en motos y furgonetas a la terminal y que tras el ataque lograron escapar.

Horas después, en la conflictiva provincia de Helmand, en el sur de Afganistán, la insurgencia derribaba un helicóptero con cuatro soldados estadounidenses a bordo. Un portavoz de la Alianza reconoció que el aparato cayó por "fuego hostil".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de junio de 2010