El obispo turco asesinado por su chófer temía que este atacara al Papa

El obispo de origen italiano Luigi Padovese, jefe de los prelados católicos turcos, fue decapitado el jueves por su chófer al grito de "Allah Akbar" (Alá es grande), y el crimen fue ejecutado según los cánones del fundamentalismo islámico, según afirmó ayer la agencia de noticias religiosa Asia News, adscrita al vaticano Pontificio Instituto de las Misiones Extranjeras. El crimen del vicario de Anatolia y presidente de la Conferencia Episcopal Turca, que en principio se atribuyó a una perturbación mental no aclarada del chófer de Padovese, Murat Altun, desvela así una posible motivación político-religiosa.

Asia News afirmó que "ese hecho pone en relación el asesinato con los grupos ultranacionalistas turcos que quieren eliminar a los cristianos de Turquía". La agencia añadió que "la presunta locura del chófer es a estas alturas indefendible". Sin embargo, la policía turca sigue achacando el homicidio de Padovese a los desórdenes psicológicos del chófer. Y la postura oficial de la Santa Sede había seguido hasta ahora esa misma línea.

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La contradicción, según explica el vaticanista Filippo di Giacomo, se debe a un hecho que la diplomacia vaticana ha tratado de no hacer público: "Unas horas antes de que Padovese fuera asesinado, el Gobierno turco le llamó para decirle que el chófer, que ellos mismos habían puesto a su servicio cuatro años atrás, se les había ido de las manos. Es decir, que había abrazado la causa fundamentalista", explica Di Giacomo. "Al saberlo, Padovese canceló los billetes que había reservado para ir a Chipre con Altun. Prefirió quedarse en casa que hacer el viaje porque temía qué su chófer pudiera aprovechar su cercanía al Papa para atentar contra él", agrega el sacerdote.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 08 de junio de 2010.