Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
El conflicto de Oriente Próximo

Israel investigará el asalto a la flotilla

El Gobierno de Benjamín Netanyahu acepta la creación de una comisión con dos observadores extranjeros - Irán enviará buques para romper el cerco a la Franja

El asalto violento a la flotilla de activistas se ha convertido en la espita por la que afloran todas las tensiones, en el conjunto de Oriente Próximo y en el interior de Israel. Los acontecimientos se suceden a gran velocidad: Irán anuncia el envío de una flotilla de la Media Luna Roja a Gaza, Turquía se coordina con Siria para seguir presionando contra el bloqueo de Gaza e Israel decide por fin, mientras se debate una moción de censura a Benjamín Netanyahu en el Parlamento, crear una comisión investigadora con dos observadores extranjeros, uno de ellos estadounidense.

Netanyahu quería ganar tiempo y confiaba en el Mundial de fútbol. Pero los acontecimientos se han acelerado y las presiones internacionales se han hecho insostenibles. El "grupo de los siete", el núcleo del Gobierno israelí, aprobó ayer la creación de una comisión destinada a investigar la actuación del Ejército israelí en el asalto a la flotilla civil que intentaba romper el bloqueo a la franja y a evaluar, asimismo, la legalidad del propio bloqueo.

La comisión se constituirá según la fórmula propuesta por el presidente de EE UU, Barack Obama, poco después de que, hace ocho días, murieran nueve personas en el asalto a la nave turca Mavi Mármara. Según el diario Haaretz, será dirigida por un juez israelí, pero, a diferencia de anteriores comisiones internas, contará con dos observadores extranjeros. Uno de ellos será estadounidense. La nacionalidad del segundo está por decidir.

Netanyahu adoptó finalmente la decisión, que había retrasado todo lo posible, mientras se veía sometido a intensas turbulencias. En casa, la jefa de la oposición, Tzipi Livni (Kadima), presentó ante el Parlamento una moción de censura contra el primer ministro. Ni marcó grandes diferencias respecto al Gobierno (solo dijo que había que acelerar el proceso de paz y mejorar las relaciones con Washington) ni puso en apuros a Netanyahu, pero sirvió para que la mayoría ultraconservadora agudizara sus tendencias paranoides (Livni fue acusada de deslealtad hacia su país) y para trasladar a la Kneset la difusa pero intensa sensación de malestar que experimenta la sociedad israelí.

En el frente externo, parecía cuajar una amplia coalición musulmana contra el bloqueo. Un portavoz del Gobierno de Teherán y el director de la Media Luna Roja iraní, Abdul Rauf Adibzadeh, anunciaron el envío de dos naves y un avión con ayuda humanitaria a Gaza con la intención de romper el bloqueo, y la inminente adhesión a esa nueva flotilla humanitaria de naves de otros países. Un buque transportaría a 70 trabajadores humanitarios, enfermeros, médicos y equipos para operaciones quirúrgicas.

"El cargamento se compone de comida y equipos médicos, y se hará llegar a Gaza antes de que concluya esta semana a través del paso de Rafah", que controla Egipto, explicó Adibzadeh. La Guardia Revolucionaria iraní se ofreció para escoltar a los buques.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, y el presidente sirio, Bachar al Asad, se reunieron a su vez en Estambul para anunciar su disposición a "ir más allá de la condena contra el bloqueo y actuar contra él", según las palabras de Asad. Turquía anunció que suministraría "todo lo necesario a Gaza", bastión del grupo integrista islámico Hamás, en cuanto acabara el bloqueo, y Siria dijo que apoyaría sin titubeos a Turquía. Tanto Asad como Erdogan aseguraron que fomentarían el envío de naves hasta quebrar la barrera naval israelí.

El general en la reserva Uzi Dayan, sobrino de Moshe Dayan y miembro del Likud de Netanyahu, declaró que cualquier aproximación de naves militares turcas a aguas de Gaza equivaldría a "una declaración de guerra". "Esos barcos no serían abordados, sino hundidos", dijo. Desde el Gobierno surgieron voces, sin embargo, que recomendaban moderación verbal y "menos amenazas" contra un líder "democráticamente electo" como Erdogan.

También intentaron calmar los ánimos el vicepresidente de EE UU, Joe Biden, y el presidente egipcio, Hosni Mubarak. Biden respaldó la decisión egipcia de mantener abierta "indefinidamente" su frontera con Gaza. Egipto teme la influencia extremista de Hamás y ha mantenido Gaza bloqueada en coordinación con Israel, pero ahora prefiere apartarse del epicentro de la crisis.

Las aguas de Gaza seguían siendo escenario de combates. Tropas israelíes mataron a cuatro submarinistas del grupo armado de Al Fatah, las Brigadas de Al-Aqsa, en un confuso incidente. Hay otro miliciano desaparecido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de junio de 2010