El jefe de los obispos alemanes, acusado de encubrir abusos

La fiscalía cree que Zollitsch recolocó a un cura pederasta

Alemania revivió ayer los peores momentos de la pesadilla desatada en enero cuando saltó el escándalo de los abusos en instituciones educativas del país. Fue tras conocerse que el presidente de la conferencia episcopal Robert Zollitsch está siendo investigado por su supuesta complicidad en una agresión sexual a menores, según comunicó la fiscalía de Friburgo, en el suroeste de Alemania. Su caso no es uno más del incesante goteo de episodios vejatorios que implican a miembros de la Iglesia católica. La sospecha toca de lleno a quien ha cogido y agitado la bandera de la transparencia en el seno de la Iglesia.

El jefe de los obispos alemanes está acusado de haber encubierto los abusos sexuales de un sacerdote contra un menor en Brinau, cerca de Friburgo, en los años sesenta. La víctima, que fue quien formuló la denuncia, acusa a la diócesis de Friburgo, "de tener conocimiento de la agresión sexual", explicó el fiscal Wolfgang Maier. "A pesar de eso, el padre Robert Zollitsch, como responsable del personal en la diócesis, habría igualmente reasignado al cura a un cargo en la misma comunidad de Birnau en 1987", añadió, confirmando la noticia que había sido filtrada a la prensa a través de la televisión ARD.

El arzobispo ha abanderado la causa por la transparencia con las víctimas

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El arzobispo Robert Zollitsch fue quien pidió perdón a las víctimas de abusos sexuales cometidos por los sacerdotes alemanes. Entonó el mea culpa tras una reunión con el Papa Benedicto XVI en el Vaticano, cuando explicó que el Pontífice le había instado a tomar medidas para afrontar el escándalo.

El líder de los católicos alemanes anunció entonces que sobre la mesa estaba la intención de la Iglesia del país de prestar asistencia a las víctimas, investigar las acusaciones de pederastia y evitar que hechos similares volvieran a silenciarse. El mismo Zollitsch hizo presión, el mes pasado, para que el polémico obispo de Augsburg, Walter Mixa, abandonara su cargo, cuando tuvo que enfrentarse a graves acusaciones de vejaciones contra sus alumnos cuando todavía era sacerdote.

Zollitsch, además, apoyó la participación de la Iglesia alemana en la Conferencia contra los Abusos Sexuales, creada por el Gobierno de Ángela Merkel en medio de la polémica para tratar de resarcir, al menos moralmente, a las víctimas -las indemnizaciones aún no se contemplan-.

Justamente por su compromiso manifiesto en la lucha contra los pederastas, la noticia de ayer ha sido acogida con indignación e incredulidad. La confirmación de las acusaciones significaría un daño irreparable para la Iglesia alemana.

La diócesis de Friburgo rechazó todas las acusaciones, que considera "sin fundamento". En un comunicado emitido ayer aseguró que "tan solo en 2006" la diócesis llegó a enterarse de un caso de pedofilia ocurrido en la década de los sesenta. Asimismo acusó a la prensa y a la Fiscalía de "sensacionalismo" al hablar de las acusaciones en términos de "complicidad" en un caso de abusos.

El arzobispo Robert Zollitsch, máximo responsable de los obispos alemanes.
El arzobispo Robert Zollitsch, máximo responsable de los obispos alemanes.REUTERS

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 03 de junio de 2010.

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