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El conflicto de Oriente Próximo

Erdogan considera "terrorismo de Estado" el asalto

Turquía retira a su embajador en Israel y cancela la cooperación militar

El asalto israelí a la flotilla de ayuda a Gaza, integrada en su mayoría por buques y activistas humanitarios turcos, amenaza con dinamitar las relaciones estratégicas y de cooperación militar entre ambos aliados de Estados Unidos en el Mediterráneo oriental.

Antes de regresar a Ankara tras haber cancelado su gira por América Latina, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, afirmó ayer en Chile que la interceptación militar de la flotilla de ayuda a Gaza vulnera "los principios del derecho internacional y es un inhumano terrorismo de Estado". El Gobierno turco retiró a su embajador en Israel para evacuar consultas y canceló las tres maniobras militares conjuntas turco-israelíes que estaban programadas.

El Gobierno cree que la acción tiene "consecuencias irreparables"

10.000 personas protestan por el ataque en el centro de Estambul

La muerte de al menos una decena de activistas -según fuentes de la organización de la flotilla, casi todos de nacionalidad turca- conmocionó ayer a los ciudadanos de Estambul y Ankara, donde se produjeron manifestaciones de protesta. Más de 10.000 personas se concentraron en el centro de la capital económica del país, donde lanzaron gritos contra el "imperialismo sionista" y quemaron banderas con la estrella de David.

En el frente internacional, Erdogan promovió ayer la convocatoria de una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU y que la OTAN se reúna también hoy para analizar la situación creada, según el primer ministro de Turquía, por el "abordaje a barcos civiles en aguas internacionales".

Turquía e Israel emprendieron desde los años finales de la guerra fía una relación especial de cooperación en materia de seguridad bendecida por el aliado común: Estados Unidos. Ambos estaban enfrentados a otros países de la región, sobre todo a Siria, que por entonces daba refugio a la guerrilla separatista kurda del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y a la dirección en el exilio del movimiento de resistencia islámico palestino Hamás. Los generales turcos, guardianes últimos del poder en la República fundada por Mustafá Kemal, Atatürk, encontraron de paso al mejor de los socios posibles para la modernización de sus Fuerzas Armadas. Por su parte, la aviación de combate israelí, con su área de acción constreñida por países enemigos, obtuvo el mayor campo de maniobras de la región: el amplio espacio de la península de Anatolia.

A pesar de sufrir altibajos cada vez más intensos, la privilegiada relación turco-israelí ha sobrevivido durante décadas y alcanzó su punto máximo con la firma en 1996 de un amplio acuerdo de cooperación militar.

El asalto a la flotilla internacional de ayuda a Gaza sitúa este vínculo en su punto más bajo. Precisamente la intervención militar israelí en Gaza de diciembre de 2008 a enero de 2009 inició el alejamiento del Gobierno turco de la estrategia de cooperación militar.

El primer ministro Erdogan, un islamista moderado que había mediado diplomáticamente entre Israel y Siria, alzó su voz poco después en el Foro Económico de Davos para condenar, ante el mismo presidente del Estado hebreo, Simon Peres, la muerte de civiles desarmados en "crímenes de guerra". Turquía excluyó también en 2009 a Israel de unas maniobras aeronavales organizadas por la OTAN en las costas del sur de Anatolia.

El número dos del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí acabó el pasado enero de agriar la situación al humillar al embajador de Ankara, en presencia de las cámaras de televisión, al obligarle a sentarse en una silla desproporcionadamente baja y negarse a estrecharle la mano. Desde entonces Erdogan no ha cesado de criticar la política de Israel, al que acusa de ser "la principal amenaza para la paz en Oriente Próximo".

La operación de comandos israelíes contra la flotilla humanitaria desencadenó una reacción en cadena en Turquía que puede desembocar en una ruptura. "Una vez más, Israel muestra claramente que no valora la vida humana ni las iniciativas pacíficas al atacar a civiles inocentes. Esta interceptación inhumana tendrá irreparables consecuencias en nuestras relaciones", advertía ya a primera hora de la mañana un nada diplomático comunicado oficial del Ministerio de Exteriores turco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de junio de 2010