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Los documentos reflejan abonos de la casa de Menorca, un coche e incluso una Wii

Bonoima es la empresa patrimonialista de la familia Millet, una inmobiliaria en la que también constaba la esposa de Fèlix Millet, Marta Vallès, y cuyo capital se multiplicó por seis entre 2003 y 2007, de poco más de 450.000 euros a más de 2,6 millones. Esta sociedad, según aparece en el sumario del juez Juli Solaz, facturó al Palau ingentes cantidades de dinero. Es más, el propio Millet confesó haber usado esta firma para cobrar una parte de los pluses que se autoadjudicó como presidente de la entidad.

En la nueva documentación que maneja la investigación esa sociedad aparece de nuevo. El 29 de noviembre de 2008, según la libreta de Gemma Montull, se realizaron dos pagos de 239.720 y 49.894,52 euros, respectivamente, con el IVA aparte. Pero no sólo en esta ocasión aparece mencionada la sociedad. Millet adquirió en diciembre de 2000 su casa de Menorca a través de esta empresa. Según una carpeta hallada en el despacho de Fèlix Millet a la que ha tenido acceso este diario, Millet pidió a La Caixa una hipoteca de 24 millones de pesetas a pagar en 25 años con un tipo del 4,75%.

Millet guardaba también el coste de un Mercedes, para el que tuvo que pedir un préstamo a Caixa Catalunya. El vehículo costó al Palau unos 119.000 euros. De estos, cerca de 79.000 se cubrieron con el crédito, mientras que el resto se aportó en metálico. El coche, adquirido en 2001, suponía un coste de unos 1.500 euros al mes.

La documentación que incautaron los Mossos d'Esquadra indica los lujos de los que se rodeaba Millet. Además de la casa y el coche, el ex presidente del Palau tenía una amplia colección de obras de arte. Entre los papeles, hay un listado de todas ellas. En total, poseía 41. Según la firma de seguros AXA, con la que suscribió la póliza, el capital cubierto y, por tanto, el valor de su colección era de 2,54 millones de euros. Las obras de Millet habían experimentado en 2005 un notable incremento, de 554.000 euros, entre las nuevas adquisiciones y el aumento de valor de la colección. Entre sus obras hay lienzos sobre óleo, esculturas de mármol, bronce y terracota.

Del Palau salió dinero, según los documentos, para pagar una pecera que costaba 1.850 euros e incluso una videoconsola Wii que valía 355 euros y dos juegos, que tenían un precio de 150 euros cada uno.

La mano derecha de Millet, Jordi Montull también sabía dónde poner su dinero. Al menos para contentar a todo aquel que necesitara tener a su favor. Así consta en un documento escrito de su puño y letra en el que detalla cuál es "el mejor dinero invertido". "Por los meses de febrero a octubre recuerdo que estaban llenando los cimientos de lo que serían las obras de la segunda ampliación del Palau", explica Montull en un papel. "Semanalmente se tenían que prever propinas y gratificaciones", prosigue.

Se trata de dinero que iba a parar, por ejemplo, a la Guardia Urbana y a los vecinos, puesto que en esa época "las hormigoneras" inundaban la calle de Sant Francesc de Paula. Así, por cada concierto, Montull daba, según estos documentos, 500 euros a los agentes de policía. Dado que durante las obras hubo 280 eventos, la factura ascendió a 140.000 euros. El mismo procedimiento dice usar Montull con los vecinos: a cada uno le dio 1.000 euros. Y si había 50 vecinos, se gastó 50.000 euros para contentarlos. También repartió dinero durante esa época a músicos, vigilantes de seguridad, camioneros y hasta a un cura y a su mayordoma, a los que gratificó con cuatro pagos de 1.000 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de mayo de 2010