Lula negocia en Irán una salida a la crisis del programa nuclear

Turquía se suma a los intentos de Brasil de evitar las sanciones a Teherán

Irán recibió ayer con todos los honores al presidente brasileño, Inácio Lula Da Silva. Además de entrevistarse con su homólogo iraní, Mahmud Ahmadineyad, tuvo una inusual audiencia con el líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí. Sin embargo, y a pesar de la expectación existente, los iraníes no hicieron referencia a la anunciada mediación de Lula para resolver su crisis nuclear con la comunidad internacional, que Washington y Moscú han considerado la última oportunidad de evitar una nueva ronda de sanciones. Al contrario, utilizaron la visita para demostrar que no están aislados.

"Su visita es el principio de una cooperación que consideramos estratégica", le dijo Ahmadineyad a Lula, a quien trató de "amigo" y "hermano", durante la clausura de la cumbre económica bilateral. Su discurso, centrado en los valores que unen a ambos países a pesar de su distancia geográfica, no hizo referencia alguna a la cuestión nuclear.

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Tampoco el comunicado oficial de la audiencia con Jameneí mencionó el asunto, pero a ningún observador le pasó inadvertida lo inusual de esta cita. Lula es uno de los pocos dirigentes no musulmanes, junto con Vladimir Putin cuando era presidente de Rusia, a los que ha recibido el líder supremo de la revolución iraní.

Sin embargo, el propio Lula aseguró a los periodistas tras las conversaciones con los iraníes que "el nivel de esperanza [de alcanzar un acuerdo] se había incrementado". Su optimismo encontró respaldo poco después en el anuncio de que el primer ministro turco, Tayyip Erdogan, había retrasado una visita a Azerbaiyán hoy para viajar a Teherán y unirse a las conversaciones nucleares. Erdogan, quien apoya la mediación de Lula, había excusado su presencia ante la falta de concesiones concretas por parte iraní.

"Voy a Irán porque se va a añadir una clausula a la propuesta, según la cual el intercambio de uranio tendrá lugar en Turquía", declaró Erdogan antes de salir hacia Teherán anoche. Irán había desestimado esa posibilidad hace algunos meses. "Tendremos la oportunidad de reiniciar el proceso relativo al intercambio y garantizo que encontraremos la forma de superar esos problemas", explicó en referencia a la oferta que las seis grandes potencias le hicieron a Irán el pasado octubre para intercambiar su uranio poco enriquecido por el combustible que necesita para su reactor de investigación.

Los responsables iraníes rechazaron el compromiso, pero de forma intermitente han presentado variaciones sobre el mismo tratando de mantener la ilusión de que la vía del diálogo seguía abierta. Desde entonces, EEUU trata de lograr el consenso del Consejo de Seguridad para aprobar una cuarta resolución sancionadora contra Teherán.

En un nuevo intento por desactivar esos esfuerzos, Ahmadineyad sugirió la mediación de Lula en una reciente conversación con el presidente venezolano, Hugo Chaves. Tanto Brasil como Turquía, que ocupan sendos puestos rotatorios en el Consejo, se muestran reticentes a respaldar las sanciones. Esas sanciones perjudicarían los intereses económicos de Brasil, cuyas empresas quieren abrirse camino en el sector petrolero.

De izquierda a derecha, Mahmud Ahmadineyad, Lula da Silva y el ayatolá Alí Jamenei.
De izquierda a derecha, Mahmud Ahmadineyad, Lula da Silva y el ayatolá Alí Jamenei.REUTERS

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 17 de mayo de 2010.

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