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Análisis:EL ACENTO

Neandertales en el siglo XXI

Así es la ciencia. Cualquier verdad que se considere asentada puede saltar por los aires tras unos pocos años de estudio y unas cuantas técnicas de última generación. Hasta hace apenas una semana estábamos convencidos de que los neandertales y nosotros (el Homo sapiens) nunca nos habíamos cruzado genéticamente, que aquellos habían desaparecido de la faz de la tierra hace unos 28.000 años y que probablemente habíamos sido sus verdugos precisamente nosotros, quizá más frágiles, de morfología menos rotunda, pero más astutos. Es una hipótesis no descartada que genera cierta simpatía por aquellos homínidos de frente huidiza y piernas cortas a los que imaginamos más elementales, pero tiernos con sus rituales mortuorios y su gusto por los abalorios.

Un equipo de investigadores dirigido por el experto en ADN fósil Svante Pääbo ha concluido ahora que hubo apareamientos entre Homo sapiens y neandertales y que, de hecho, los euroasiáticos conservamos entre el 1% y el 4% del ADN de aquellos ancestros. Por eso el profesor Pääbo ha podido proclamar con cierta excitación: "Los neandertales no se han extinguido totalmente. En algunos de nosotros permanece una pequeña parte de ellos".

Como también suele ocurrir en este campo, el hallazgo aporta respuestas pero también genera nuevos interrogantes; incluso desafíos. Por ejemplo, estos mismos investigadores, que han basado su trabajo en el genoma completo de varios neandertales, aseguran que los subsaharianos no tendrían en sus genes rastro alguno de neandertal. Para evitar interpretaciones racistas, uno de los científicos, Ed Green, ha señalado que esos pocos genes neandertales no confieren ninguna diferencia funcional; sólo aportan una clave acerca de lo que pasó hace miles de años.

El hallazgo, publicado en Science y en el que han participado científicos españoles, demuestra que la mezcla de genes tuvo lugar poco antes o poco después de que el Homo sapiens abandonara África para colonizar Europa primero y Asia después. Porque, como es bien conocido, todos provenimos de África. Ahora también sabemos que algo de los neandertales perdura en el siglo XXI.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de mayo de 2010