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Análisis:

23 de abril

El 23 de abril de 2005 se colgó el primer vídeo en YouTube. Un chaval se retrató delante de unos elefantes del zoo y consideró el asunto digno de compartirse. Me at the zoo, se llamaba esta pieza, que inauguraba un nuevo género audiovisual: la cinta casera para consumo universal. La explosión de este expositor de vídeos en baja calidad, sonido defectuoso y en muchísimas ocasiones de un nulo interés público, ha cambiado nuestra forma de mirar el mundo. Los fundadores, tres tipos de San Bruno (California): Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim, pegaron uno de los grandes pelotazos de un mercado donde se cotizan al alza empresas que no dan beneficios, pero que logran ser marca reconocible en el mundo. Google compró YouTube por 1.650 millones de dólares para reforzar su hegemonía.

El lugar no deja de ser un punto de búsqueda para grabaciones piratas, memeces, genialidades, errores, disparates. Ha habido desde vejaciones a disminuidos hasta historias de superación personal, pasando por cortos exitosos y denuncias sociales. Han surgido portales con mucha mejor calidad de reproducción y cada vez más la gente monta su propio canal, cansada de enriquecer con su esfuerzo y su creatividad a esos que simulan estar en el negocio sin ánimo de lucro. En YouTube hay desde esforzados magisterios con dos o tres visitas hasta millones de pinchazos en sucesos representativos del tiempo que nos ha tocado vivir. Desde un pezón entrevisto de Janet Jackson o el "¿Por qué no te callas?" de nuestro Rey a Chávez, hasta confesiones de futuros asesinos escolares o la intimidad resacosa de "contigo no, bicho". Desde populares vídeos musicales de Lady Gaga a Randy Newman presentando una nueva canción en el piano de su casa.

Ninguna casualidad es inocente del todo. Esta nueva forma de escritura universal en vídeo nació en la fecha en que conmemoramos las muertes sincronizadas de Cervantes y Shakespeare. Los enterados dicen que el libro morirá. Quizá. Pero lo que hay dentro de los libros, eso no morirá. Agorero es aquel que predijo que la imprenta terminaría con el relato oral, el disco con la música en directo y la televisión con el cine. Todos los días es el día del libro, y de todo lo demás.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de abril de 2010