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Los liberales quieren regularizar a los 'sin papeles' asentados en Reino Unido

El tercer partido británico presenta un programa para reducir el déficit público

El Partido de los Liberales Demócratas británicos ha presentado un programa de marcado calado de centro-izquierda en el que se postulan como una formación defensora de la equidad y con un plan detallado de reducción del déficit público de Reino Unido.

Impregnado de medidas que pretenden darle la vuelta a lo que consideran erosión de las libertades civiles durante 13 años de Nuevo Laborismo, los liberales, que aspiran a tener la llave del Gobierno tras las elecciones del 6 de mayo, proponen regularizar a los sin papeles que lleven 10 años asentados en el país.

"Los conservadores quieren expulsar a 900.000 ilegales que ni siquiera sabemos dónde están: eso es algo imposible", proclamó el líder del partido, Nick Clegg. Los liberales-demócratas proponen "dar prioridad a la deportación de los criminales, los traficantes de seres humanos y otros casos urgentes, pero permitir que las familias que cumplen la ley accedan a la ciudadanía". "Permitiremos que la gente que ha estado 10 años en Gran Bretaña sin los papeles correctos pero habla inglés, tiene un historial limpio y quiere quedarse aquí obtenga la ciudadanía. Esa vía a la ciudadanía no beneficiará a la gente que llegue después de 2010".

La reforma sanitaria definió su política nacional; ahora se empieza a definir su política exterior

La formación busca los votos de los más descontentos con el Gobierno laborista

El sistema electoral los penaliza más que a ningún otro grupo político

Tradicionalmente anclados en el centro-derecha en las zonas rurales y a la izquierda en los núcleos urbanos, los liberales-demócratas buscan el apoyo de los votantes de centro-izquierda más descontentos con el Partido Laborista. Su estrategia tiene mucho que ver con un sistema electoral que les penaliza más que a nadie y que en 2005 les dejó con menos del 10% de los escaños de los Comunes pese a obtener más del 22% de los votos.

Entre otras razones porque el actual sistema, que otorga el escaño de cada circunscripción al candidato con más votos, aunque estos no supongan la mayoría de los emitidos, fomenta el llamado "voto táctico". Y los simpatizantes de los liberales-demócratas tienden más a votar laborista para evitar que gane un conservador que lo contrario.

La escasa ventaja que otorgan los sondeos a los conservadores frente a los laboristas y las encuestas que señalan que una alta porción de británicos no quiere que ninguno de los dos grandes partidos obtenga la mayoría absoluta, otorgan a los liberales unas expectativas de éxito poco usuales.

Pero su gran problema ha sido desde hace años la credibilidad: nadie les ve como un partido de Gobierno y cosechan más votos de protesta que de confianza en su potencial de gestión. Nick Clegg y su lugarteniente, el veterano y muy popular portavoz de Economía y Finanzas, Vincent Cable, han intentado combatir esa imagen presentando una cascada de propuestas económicas con un detalle que ninguno de los otros dos grandes partidos se ha atrevido a presentar.

"Los demás partidos están maquillando la economía en estas elecciones. Tratan de tonta a la gente, con programas electorales que apenas serían adecuados en tiempos de bonanza", denunció Clegg. "La economía es el elefante en la cacharrería de estas elecciones. Y supongo que yo soy el hombre elefante", apuntó Cable con su habitual sarcasmo.

En su programa proponen una treintena de medidas concretas para recortar el gasto en 17.000 millones de euros, que en parte se destinarían a reducir impuestos a los contribuyentes con ingresos más bajos aumentando a 11.400 euros el actual mínimo exento del IRPF, que es de 7.400 euros.

Entre las medidas propuestas para aumentar los ingresos se incluye una drástica reducción del mínimo exento en la tributación de las rentas del capital, gravar más las viviendas con un valor superior a 2,27 millones de euros; poner un techo de 450 euros anuales a los aumentos salariales de los trabajadores públicos en los dos próximos años; introducir una tasa a la banca por las ayudas públicas recibidas durante la crisis, y aumentar en 5.000 millones las recaudaciones fiscales eliminando los agujeros legales que en la actualidad permiten que el Estado deje de ingresar 45.000 millones de euros anuales mediante medidas de ingeniería financiera.

Entre las medidas de ahorro propuestas destacan la renuncia a la renovación del programa de disuasión nuclear, la cancelación de parte del programa del avión de combate europeo, el Eurofighter, o la renuncia a la introducción del DNI y del pasaporte biométricos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de abril de 2010