La primera crisis del euro

Zapatero intenta que la UE concrete ya el mecanismo de rescate a Grecia

El presidente emprende contactos que pueden desembocar en acuerdo este fin de semana - Los viceministros preparan los detalles técnicos del acuerdo

Los inversores han puesto esta semana a Grecia contra las cuerdas. Ante el brusco deterioro de la situación, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en sus funciones de presidente de turno de la Unión Europea ha iniciado una serie de contactos con líderes europeos para tratar de que la UE concrete cuanto antes el mecanismo de rescate y lo ponga a disposición de Grecia, según fuentes al tanto de esos contactos.

En paralelo, los secretarios de Estado y viceministros de la Eurozona han estado trabajando el jueves y el viernes en los detalles de ese mecanismo, según fuentes comunitarias, y han acordado el grueso de las cuestiones técnicas. Desbrozada esa parte del camino, y si los contactos entre la presidencia española, las autoridades comunitarias y los países del euro resultan positivos, cabe la posibilidad de que este mismo fin de semana se convoque de urgencia una reunión de los ministros del Eurogrupo, sin esperar a la que está prevista la semana próxima en Madrid. Esa reunión, que podría celebrarse por videoconferencia, refrendaría el acuerdo técnico alcanzado por los números dos, entre ellos el secretario de Economía español, José Manuel Campa, y representantes de los bancos centrales del área euro.

Zapatero inició el jueves contactos por el agravamiento de la crisis
El mecanismo a aplicar contempla tipos inferiores a los de mercado
Fuentes financieras indican que el BCE analizó ayer el posible rescate
Atenas insiste en que no pretende solicitar ayuda inminente

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El presidente del Gobierno inició la ronda de contactos el jueves, el día en que la rentabilidad del bono griego a 10 años llegó a dispararse por encima del 7,5%, con una prima de riesgo frente al bono alemán de casi 4,5 puntos porcentuales. Zapatero comentó la situación con el primer ministro griego, Yorgos Papandreu, que esta semana ha intentado sin éxito calmar los ánimos de los inversores.

El presidente del Gobierno español ha mantenido también conversaciones telefónicas con los presidentes del consejo europeo, Herman Van Rompuy; de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, y del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, según fuentes al tanto de los contactos. El presidente ha tratado también el agravamiento de la crisis griega con el mandatario francés, Nicolas Sarkozy, pero las citadas fuentes no pudieron precisar si también había hablado con la canciller alemana, Angela Merkel. En todo caso, la vicepresidenta y ministra de economía, Elena Salgado, sí que ha hablado con su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble. Salgado también ha mantenido contactos con el ministro griego de Economía, Yorgos Papaconstantino, con la ministra francesa, Christine Lagarde, y con el comisario europeo del ramo, Olli Rehn.

La cumbre europea de los pasados días 25 y 26 de marzo alcanzó un principio de acuerdo sobre el rescate a Grecia consistente en préstamos bilaterales y la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero el acuerdo presentaba numerosas zonas de sombra: era difuso, no fijaba cantidad alguna y obligaba a tomar decisiones por unanimidad, lo que podría dificultar su aplicación. "Se trata de un pacto político, los detalles los dejamos para más adelante", dijo entonces Van Rompuy, confiando en que eso bastaría para calmar a los mercados. Pero no ha sido así, sino todo lo contrario.

En los detalles ha estado trabajando el Comité Económico y Financiero (CEF) de la UE, un órgano especializado comunitario. Tras dos días de reuniones, el CEF acordó ayer los términos técnicos de la ayuda a brindara a Grecia en el momento que Atenas lo reclame, conforme a lo pactado el pasado 25 de marzo por los líderes de la Unión, que ayer reiteraron la plena disposición a cumplir lo prometido.

Las especulaciones sobre un inminente acuerdo sobre el mecanismo de ayuda impulsaron ayer los mercados. Las Bolsas subieron con fuerza en toda Europa y los bonos griegos se recuperaron.

La principal incógnita a despejar sobre el plan de socorro a Grecia pactado por el Consejo Europeo era el tipo de interés que debería abonar Atenas en caso de solicitar apoyo. La declaración del pasado 25 de marzo de los jefes de estado o Gobierno del Eurogrupo señalaba: "El objetivo de este mecanismo no consistirá en proporcionar financiación a los tipos de interés medios de la zona del euro, sino establecer incentivos para regresar lo antes posible a la financiación del mercado" y añadía que no habría "elemento de subvención". Sin embargo, una fuente comunitaria reveló que en dos días de reunión del CEF en Bruselas "se han tomado decisiones técnicas", que en lo relativo al tipo de interés "será menos elevado que el que ahora exige el mercado por la deuda griega", según una segunda fuente.

Pese a que el tipo será más bajo de lo que exige el mercado, la fuente reveló que el precio "tampoco será un regalo". En una jornada de especulaciones y sobrentendidos, otros medios consideraban factible que estuviera en línea con los potenciales requerimientos del Fondo Monetario Internacional "porque queremos que el Fondo esté en el mecanismo" de ayuda.

Portavoces de las más altas instancias comunitarias se rodearon de mutismo ante la posibilidad de que este mismo fin de semana hubiera una reunión de ministros de Finanzas del Eurogrupo para dar la sanción formal a los planes elaborados por sus números dos en el CEF. Una fuente subrayó que no le sorprendería tal conferencia "porque ese tipo de problemas se resuelven cuando los mercados están cerrados". Fuentes financieras señalaron que el consejo del Banco Central Europeo se reunió ayer de urgencia para tratar la situación griega y las implicaciones de los detalles del mecanismo de rescate, aunque no fue posible confirmarlo.

Como Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, en su entrevista de ayer en EL PAÍS, Nicolas Sarkozy y Silvio Berlusconi reiteraron en el Elíseo que los socios europeos están dispuestos a ayudar a Grecia en cuanto lo pida. "Si no, habrá consecuencias negativas para nuestra moneda", explicó el primer ministro italiano.

Los ojos están vueltos hacia Alemania, que consiguió en el Consejo Europeo derecho de veto sobre el plan de ayuda, al pactarse entonces que deberá ser aprobado con la unanimidad de los 16 socios que comparten la moneda única. Un portavoz del Ministerio de Finanzas germano aseguró en Berlín que el plan de rescate heleno puede ponerse en práctica de inmediato, aunque encontró razones para posponer la decisión en vista de ciertas "señales alentadoras" llegadas de Atenas en forma de reducción del déficit en el pasado trimestre.

Las masivas ventas de bonos griegos ponen en duda la capacidad del país para lograr a corto plazo a un coste asequible la financiación que necesita. La mayoría de los economistas considera que con unos tipos de interés a ese nivel, un bajo crecimiento económico y el corsé del euro, Grecia no podrá hacer frente a su deuda sin apoyo externo.

Grecia insistió ayer en que no piensa recurrir de inmediato al FMI pese a las presiones de los mercados. Sin embargo, Atenas confía en que esas presiones cedan si se articula el mecanismo de rescate con todos sus detalles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 10 de abril de 2010.

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