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Cartier-Bresson vuelve al MOMA

El museo exhibe la primera gran retrospectiva del fotógrafo tras su muerte

Sino decisiva desde luego fue importante. La relación entre el fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson y el MOMA se remonta a 1947, cuando el centro de arte le dedicó la que sería su primera exposición en un museo. Además cuentan que fue en el restaurante de ese mismo edificio donde finalmente nació Magnum -la mítica agencia de fotógrafos constituida como una cooperativa, que revolucionó el fotoperiodismo- y aunque Cartier-Bresson no estuvo presente en esa comida fue uno de los miembros fundadores junto a Robert Capa y David Seymour.

El MOMA retoma desde el próximo domingo hasta el 28 de junio la relación con uno de los grandes padres de la fotografía moderna, seis años después de su muerte. Cerca de 300 imágenes en blanco y negro, captadas entre 1929 y 1989, y medio centenar de revistas originales componen la primera gran retrospectiva póstuma del trabajo de Cartier-Bresson que viajará posteriormente al Art Institute de Chicago y el San Francisco Museum of Modern Art. "Esta es la primera muestra independiente", explica Peter Galassi, encargado de la muestra y comisario Jefe del Departamento de Fotografía del MOMA. "Hasta ahora él estaba vivo y participaba activamente en el montaje y selección, como todos los fotógrafos. Pero él ya no está aquí así que se trata de otro punto de vista, el mío". Galassi autor del texto del catálogo -publicado en español por La Fábrica- ha invertido tres años en la búsqueda y selección de las obras. Más de 200 han sido prestadas por la Fundación Cartier-Bresson y cerca de 60 imágenes nunca antes habían sido mostradas.

Se muestran 300 imágenes captadas por el artista entre 1929 y 1989

A la entrada de la exposición cinco grandes mapas trazan el incansable peregrinaje de Cartier Bresson por medio mundo. "Hemos tratado de dar una cierta estructura al trabajo y resaltar no sólo el inmenso espacio geográfico que su obra cubrió sino también el largo periodo histórico que abarca", dice Galassi. El montaje de la muestra no sigue un orden cronológico sino más bien temático, explorando su trabajo de tono surrealista de los años 20, su trabajo para la prensa o su faceta como retratista. La muestra se detiene en dos ensayos fotográficos sobre China y Estados Unidos -el país que Cartier-Bresson fotografió más veces después de Francia y cuyo trabajo no es muy conocido-, que permiten apreciar el hilo narrativo de las historias fotográficas. Henri Cartier-Bresson: The Modern Century subraya la doble vertiente de artista y fotoperiodista que recorre el trabajo del fotógrafo, siempre curioso ante la vida corriente, a pie de calle. Las imágenes que captó con su Leica evolucionaron desde el surrealismo hacia la actualidad y el mundo circundante sin perder nunca un singular punto de vista, cargado de humanismo. Según recordaba Cartier-Bresson fue su amigo Capa quien le ofreció una valiosa advertencia: "Cuidado con las etiquetas. Dan cierta seguridad pero alguien te va a poner una de la que no lograrás despegarte y dirá: pequeño fotógrafo surrealista. Estarás perdido, te volverás preciosista y amanerado. Escoge la etiqueta de fotoperiodista en vez y guarda el resto para ti".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de abril de 2010