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Reportaje:

El 'rockabilly' vuelve a moverse

El rock más bailable de los años cincuenta gana adeptos en Madrid

La estética no es imprescindible; el contrabajo, el ritmo trepidante, las guitarras vintage y las ganas de pasarlo bien sí son esenciales en el rockabilly. El rock and roll primigenio, aquel que en los años 50 incitó al mundo a imitar a los estadounidenses y soltarse el pelo, saca pecho en Madrid.

Mucho ha tenido que ver el éxito de Kitty, Daisy & Lewis, unos chicos que simulan vivir en aquella época y que agotaron las entradas para el concierto del pasado martes en Joy Eslava. Asistieron muchos indies, que ven un punto cool o simplemente excitante en estos británicos. En estos dos últimos años su ejemplo y el de otros, como Imelda May, han dado más visibilidad al movimiento: también en España y en la capital, que cuenta con grupos como Megatones, Faraones o Insaciables. No hay salas que sólo programen esta música pero Gruta 77, Segundo Jazz, El Sol y BarCo aseguran actuaciones. También hay bandas nuevas, como la de la actriz Teté Delgado, Teté y los Ciclones, que llevan un año y cuyo nombre ya suena en webs como www.rockers.es. O Rocket Pockets, que han pasado sus tres años de vida en Madrid. "La escena se ha vuelto mucho más abierta. Hay buen ambiente entre nuevos y veteranos", opina Gema, su cantante. Este mes visitan el foro figuras internacionales como Jim Reverend Horton Heat (día 8) o Dick Dale (11 y 12).

"Ha vuelto toda esa cultura 'vintage", señala Lauren Jordán

"Falta gente que invierta fuerte", opina Aquilino, de Megatones

Tras su nacimiento en los años cincuenta y su resurrección en los ochenta, hay quien habla de una tercera ola del rockabilly. El guitarrista y productor madrileño Tony Luz, miembro de Silvertones y músico de referencia, nota una mejora: "Hay nuevas bandas. A nosotros viene a vernos más público y más variado, más joven". Víctor Fernández, manager de Los Coronas, que han conseguido repercusión sin renunciar nunca al sonido surf -muy vinculado al rockabilly- es precavido: "Esta música ha trascendido al público. Pero siempre te la juegas". Aquilino, de Megatones, resume la situación: "Viene mucho curioso que quiere pasarlo bien. Falta gente que invierta fuerte, como pasa en otros países de Europa". A este análisis se suman Charlie Hightone and the Rock-it's, otros habituales en los festivales internacionales.

Durante los ochenta ni siquiera Rebeldes, en Cataluña o los madrileños Bulldog tuvieron la repercusión de artistas pop como Alaska. "Después, en los noventa se tocó fondo", afirma Lauren Jordán, de los Gatos Salvajes (que vuelven a la carretera) y autor del libro Rockers... Desterrados de la movida (Editorial Milenio). Hoy, Madrid vive un buen momento, aunque todo es mejorable. "Echo de menos un festival importante como el Rockin'Race en Torremolinos", apunta Alberto Villaizán, manager de los Silvertones. "El público quiere ir a la playa, ver coches antiguos.... Ha vuelto esa cultura vintage", apunta Jordán.

Frente a las puertas de Joy Eslava, Palmira y Nerea dicen que en Madrid hay "bastante oferta". Para reflejar su compromiso rocker, a Palmira le basta con una chupa de cuero y unos vaqueros; Nerea es una pin up moderna, con chaqueta de leopardo y lazo en el pelo. Quieren ver a los catalanes Nu Niles. Tras los efectivos teloneros, aparecen los hermanos Kitty, Daisy & Lewis que, escoltados por sus padres, se pasean con familiaridad por la música de mediados del siglo pasado. A pesar de su juventud -la mayor, Daisy, tiene 21 años- destilan seriedad. Y frescura. Su progenitor, Graeme Durham, ha colaborado con Vinila Von Bismark y Lucky Dados. Luz les desea suerte: "Ojalá sea un empujón para el género y no se quede en foto curiosa". El tiempo dirá si se trata de tercera ola, segundo revival o un espejismo. Tony Luz, el guitarrista de Silvertones, que ha pasado por todo ello, se ríe: "A mí me gusta eso de la ola. Suena a surf, ¿verdad?"

.Reverend Horton Heat, 8 de abril, sala Penélope. 28 euros. Dick Dale, 11 y 12 de abril, Gruta 77. 20 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de abril de 2010