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Cartas al director

'Caso Gürtel'

Imaginen esta ficción. Las cámaras instaladas en la lujosa residencia del señor X graban cómo este roba el bolso a sus visitas. El mundo entero observa en televisión las imágenes del ladrón en acción. Detenido y encarcelado, el autor de los robos consigue un prestigioso abogado. Este alega que la instalación de las cámaras fue ilegal porque atentan contra el derecho a la intimidad, inalienable en todo ciudadano o ladrón. La justicia anula las pruebas contra X por contener imágenes obtenidas de forma ilegal. Pese a que todo el mundo puede verle en la tele desplumando a sus visitas, el señor X sale indemne del proceso porque no hay pruebas de sus crímenes. ¿Puede suceder algo así de demencial? Al parecer, en el caso Gürtel, cuando se sabe que hay escuchas grabadas que prueban un delito confeso, las pruebas se anulan en virtud de otra ley. ¿Quién nos defiende de leyes que impiden condenar a ladrones confesos? ¿Los jueces? ¿Los políticos? ¿Rita la Cantaora.

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