El Consejo de Estado francés cree ilegal vetar el 'burka' en la calle

El órgano consultivo del Gobierno opina que la restricción atenta contra la autonomía de la mujer - Propone prohibir la prenda sólo en algunos espacios

La intención confesada de Nicolas Sarkozy de crear una ley que prohíba el uso del burka en Francia se topa con evidentes reparos legales. El Consejo de Estado, supremo órgano consultivo del Gobierno, ha elaborado un informe en el que asegura que prohibir en la calle a las musulmanas vestir ropas que les cubran el rostro (ya sea el burka, que se lo tapa por entero, o el niqab, que deja al aire los ojos), desde el punto de vista legal, entraña "cierta fragilidad jurídica, riesgos e incertidumbres", según adelantó ayer Le Monde. Es decir, que un recurso exitoso a la ley una vez promulgada no resultaría extraño. De hecho, el organismo francés rechaza esa prohibición taxativa y aboga por una más laxa, condicionada a determinados lugares públicos y propone medidas disuasivas que eliminen progresivamente el fenómeno.

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De este modo, el Consejo de Estado se suma a un debate que desde hace ocho meses divide y polariza a los franceses. No tanto por el número de mujeres que visten estas prendas -no llega a 2.000 en toda Francia, concentradas en las periferias de Lyón y París-, sino por las pasiones que levanta, sobre todo desde la derecha política.

El lunes, el primer ministro François Fillon, delante de su grupo parlamentario, la UMP, se confesó partidario de una ley "lo más amplia y efectiva posible respetando los principios del derecho". Este grupo parlamentario considera que el velo integral es contrario a los valores principales de la República Francesa de "dignidad, igualdad, libertad y fraternidad". Precisamente, fue el mismo Fillon el que hace dos meses solicitó al Consejo de Estado el informe citado. En ese texto se asegura que la supuesta protección de la dignidad de la persona colisiona con otro derecho fundamental, el de la autonomía personal. También el derecho a la igualdad choca con el de la voluntad de las mujeres que, libremente, eligen llevar el velo integral.

Los miembros del Consejo de Estado excluyen, por tanto, que se deba prohibir el uso del burka de manera generalizada en la calle, pero no en determinados lugares públicos en los que, por motivos de seguridad o de fraude, no se debe ir con el rostro cubierto: tribunales, hospitales, para recoger a los niños en el colegio...

El debate del velo integral comenzó en Francia en junio de 2009, a instancias de un diputado comunista. Su iniciativa se transformó en una comisión parlamentaria que, tras consultar con varios especialistas, sociólogos, representantes del mundo musulmán y hasta una mujer con niqab, entre otros, concluyó en enero que el velo integral debería prohibirse en determinados lugares públicos, entre los que se contaban los transportes colectivos. El activo portavoz de la UMP en la Asamblea Nacional francesa, Jean-François Copé, no se contentó con eso, y pidió una ley que prohibiera el burka en la calle, y propuso multas de 750 euros.

El miércoles pasado, tras perder las elecciones regionales y ver cómo el Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen se apropiaba de parte de su electorado, Nicolas Sarkozy adelantó que pronto iba a existir una ley que prohibiera el uso del velo integral, sin precisar más. Ahora, el Consejo de Estado se manifiesta contrario a imponer una multa y asegura que es mejor convencer a esas mujeres a base de mediaciones sociales obligatorias. "Es una cuestión de eficacia y pedagogía", asegura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 31 de marzo de 2010.

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