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La explotación amenaza al río Corgo

Al margen de las protestas vecinales, la mayor afección medioambiental de la cantera se debe a su situación, frente al nacimiento del río Corgo, que aflora de varios acuíferos subterráneos. Uno de ellos pasa por debajo de la finca, y Moroño considera que los lodos que produce amenazan la subsistencia del incipiente regato que se forma a escasos metros, ahogándolo en su origen.

La ley obliga a habilitar unas balsas de decantación que permitan el paso del agua sin los sedimentos, pero en la cantera sólo hay unas pequeñas excavaciones que parecen, a simple vista, insuficientes. "No sale nada de tierra", asegura insistentemente el dueño, que ve normal que la zona quede anegada cuando las lluvias son fuertes.

La asociación ecologista cree asimismo que los lodos acumulan materiales que no proceden exclusivamente de la explotación de la mina y que podrían contaminar el río. Migasa se dedica también a obras de construcción y está registrada como gestora de residuos industriales y escombros. Verdegaia sospecha que la cantera se utiliza además como depósito de algunos de estos detritos, más incluso que a la obtención del granito, en una mina que, a pesar de su antigüedad, no está explotada ni siquiera al 50%. García niega tajantemente estas acusaciones, y asegura que la piedra se extrae a ritmo lento porque sólo se usa para la actividad de la propia empresa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de marzo de 2010