Las propuestas sobre el mercado de trabajo

La reforma laboral de Díaz Ferrán indigna a Gobierno y sindicatos

Toxo, Méndez y el Ejecutivo rechazan que la patronal presente su propuesta a través de EL PAÍS y creen que traspasa las 'líneas rojas' de la negociación

El Gobierno y los sindicatos creen haber retrocedido siete meses en el tiempo. De un día para otro, reviven una situación similar a la de julio de 2009, cuando el diálogo social se encaminaba hacia el acuerdo y la patronal CEOE irrumpió con una propuesta de máximos que dinamitó el proceso. El boceto de reforma laboral que expuso ayer en este diario el presidente de los empresarios, Gerardo Díaz Ferrán, ha indignado al Ejecutivo, a UGT y a Comisiones Obreras, que le afean tanto las formas como el contenido de la propuesta.

"Ha sido poco adecuada; este tipo de manifestaciones no contribuyen al clima necesario para un acuerdo", le reprocha Maravillas Rojo, secretaria general de Empleo. Esta dirigente del Ministerio de Trabajo dice confiar en que CEOE "rectifique ese estilo" -divulgar sus ideas a través de un medio de comunicación en pleno debate de la mesa- para "volver a la negociación interna". Rojo no quiere dar por terminado el diálogo tripartito que tanto ha costado restablecer tras el fracaso de julio. "Seguimos confiando en el acuerdo", aseguró.

Las tres partes confrontarán hoy sus ideas en la mesa de diálogo El Ejecutivo no se puede permitir cerrar el proceso sin tomar medidas

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La estrategia elegida para dar a conocer las propuestas también ha soliviantado a los sindicatos. "Es llamativo que se vuelva a utilizar un vehículo diferente al diálogo social", destaca Cándido Méndez, secretario general de UGT. El líder sindical alude a lo ocurrido el pasado mes de abril: en plena negociación, la patronal decidió enviar su ideario laboral a los grupos parlamentarios en lugar de plantearlo al Gobierno y los sindicatos. Entonces CEOE abogó por el llamado contrato de crisis, una fórmula pseudoindefinida con indemnización de ocho días por año trabajado para los dos primeros años de vigencia.

"Lo extraño es que recuperen las propuestas de julio, sabiendo que eso hizo fracasar el diálogo social, y que lo hagan enviándolas al periódico", reflexiona el secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, que interpreta en clave interna el movimiento de Díaz Ferrán. Las suspicacias que despertó en parte de la organización empresarial el acuerdo salarial que alcanzaron empresarios y sindicatos hace un mes condicionan al presidente de la CEOE, según esa lectura. Así, Díaz Ferrán intentaría contentar al sector duro del empresariado recuperando las recetas clásicas del colectivo.

Esa interpretación gana peso tras un insólito "comunicado urgente" emitido anoche por la patronal. En una muestra de nerviosismo, CEOE quiso "desmentir tajantemente" su intención de llevar al diálogo social el contrato basura para jóvenes anunciado sólo un día antes por el responsable de relaciones laborales de la organización, José de la Cavada.

Toxo advierte de los riesgos que entraña esa estrategia de debate en los medios y concluye: "Parece que alguien estuviera trabajando para dinamitar el proceso. Tanto él como Méndez declaran su voluntad de permanecer en la mesa, pero si esas propuestas toman cuerpo, "se dificultará mucho el proceso", avisa Toxo.

Aunque nadie quiere darlo por concluido, la afrenta de CEOE siembra muchas dudas sobre el éxito de una reforma laboral pactada. El Gobierno confiaba en el acuerdo de moderación salarial firmado entre empresarios y sindicatos como primer paso para la reforma laboral. Y el arranque del proceso con José Luis Rodríguez Zapatero a principios de febrero en La Moncloa confirmó la buena disposición. Fuentes gubernamentales temen que CEOE haya asumido "la idea de que cuanto peor, mejor" y que eso entorpezca la negociación.

Esta vez, el Ejecutivo no se puede permitir clausurar la mesa sin adoptar medidas para recomponer el maltrecho mercado laboral. El número dos de UGT, Toni Ferrer, lo emplaza a "tomar una posición", pues del documento oficial se desprende "que no va a haber nuevos contratos". Ferrer se pregunta: "¿Por qué la CEOE saca esto ahora?". Y recuerda que el propio Díaz Ferrán avaló sin objeciones el texto entregado por Zapatero. Ese papel, y sobre todo las reflexiones del presidente del Gobierno, desterraban la idea de crear otras modalidades contractuales. Ferrer interpreta en clave política el giro de CEOE. Representa, en su opinión, un alineamiento con las propuestas del Partido Popular.

Las tres partes tendrán hoy oportunidad de confrontar sus posturas en la mesa de diálogo social. Los negociadores se reúnen, como hacen al menos dos veces por semana desde principios de febrero. En el orden del día figura un menú poco apetitoso para los sindicatos: absentismo laboral, incapacidad temporal y mutuas. Previsiblemente, se verá alterado por los acontecimientos de los dos últimos días, que han sacado la negociación laboral del sigilo en el que estaba instalada. Las partes se habían comprometido a no discutir en los medios de comunicación y por eso no había trascendido nada hasta ahora. Curiosamente, el propio Díaz Ferrán consideró ayer que "no es bueno radiar las negociaciones" y negó que pretenda dinamitar el diálogo social.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 04 de marzo de 2010.

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