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Reportaje:

Pase y construya su propia plaza de Lavapiés

Un día en un solar de cesión municipal ya convertido en huerto urbano

Los vecinos se acercan tímidamente a las puertas del solar abandonado del número 24 de la calle del Doctor Fourquet, en Lavapiés. Es domingo, hace sol y un grupo de jóvenes se afanan en arar la tierra. Se sabe quiénes son los curiosos porque aún tienen la chaqueta puesta y, sobre todo, porque les falta el entusiasmo de los miembros de Esta es una plaza, que están satisfechos porque ya tienen tierra para empezar una parte de su proyecto: crear un huerto. Todo legal, con el visto bueno del Consistorio. Lucía, una de ellos, invita a un señor mayor a participar: "Anímese, eche un vistazo". El hombre aprovecha para preguntar, antes de marcharse: "¿Qué vais a plantar?".

La asociación Esta es una plaza está compuesta por una veintena de jóvenes que echan de menos más espacios verdes y de encuentro en Madrid. En diciembre de 2009, consiguieron que el Ayuntamiento les cediera la mitad de esta parcela para poder desarrollar su iniciativa. "Todo el mundo puede participar. Un huerto, una pista de petanca, un jardín, un escenario, paneles para exposiciones... Es un espacio para los vecinos, nada problemático, sin ánimo de lucro. Somos paisajistas y arquitectos, entre otras cosas. Esto no tiene nada que ver con la lucha sindical o la okupación", asegura Remedios Vicent, que atiende a los curiosos que observan las macetas y el golpeteo de las azadas.

"Lo abrimos sólo los domingos. No es para fiestas", dice una participante

Pedro, un hombre de unos 60 años que asegura vivir cerca, está especialmente serio. "Es que hoy no me puedo quedar, pero me pasaré el siguiente domingo, a enseñaros", comenta a Remedios.

La propuesta se inscribe dentro de la agroecología, un movimiento que aúna la sostenibilidad con el arte funcional. Estos espacios comunitarios siguen siendo una anécdota en la capital, aunque ya existen algunos, como el del Barrio del Pilar. En septiembre de 2009, el centro cultural Matadero-Madrid acogió el festival semilleando. "En Francia hay una legislación que permite los espacios público y privados abandonados, la Carta Mano Verde. Y en Nueva York, desde los años ochenta, se parovechan los espacios entre edificios. España aún está atrasada respecto a lo que pasa en Europa", opina Remedios.

Como explican en http://estaesunaplaza.blogspot.com, la iniciativa surgió en 2008. En diciembre de ese año, participaron en un taller de La Casa Encendida. Les dieron tres días para desarrollarlo. Pasado ese plazo, ellos intentaron mantener vivo el proyecto: comenzó un tira y afloja con el Ayuntamiento de Madrid que terminó en mayo, con las excavadoras destrozando el verde que había empezado a surgir. "Nuestro interés no era okupar, sino hacer gestiones para que nos cedieran la parcela", explica Remedios. A finales del año pasado, lograron por fin que su proyecto fuese aprobado. Para ello, tuvieron que constituirse en asociación. "Seis personas nos hemos hecho responsables", comenta Remedios. Las condiciones: tienen derecho a media parcela, deben hacerse responsables de la seguridad y costear una puerta de acceso y un vallado que acote su zona, (la mitad oeste, que comprende 885 metros cuadrados de un total de 1.770). La otra mitad se usará para casetas de obras, aunque les gustaría disponer de ella. "Cuando presentamos nuestra idea, consultamos a los vecinos y reunimos firmas. No tenemos ninguna intención de molestarles". Laura Riera, paisajista, subraya los límites del proyecto. "Lo estamos abriendo sólo los domingos, a partir del mediodía. No va a ser un sitio para fiestas".

El documento de la cesión especifica que se cede el terreno "hasta que se requiera por el Ayuntamiento para dejar libre la parcela, sin que dicha autorización pueda exceder de un plazo máximo de cinco años y ello para el desarrollo del proyecto de autogestión vecinal que acompaña a la solicitud". El Ayuntamiento pretende crear una red de huertos. Tras la alegría por ver legalizada esta plaza, los integrantes asumen que van a tener que correr con los gastos. "Nos las apañaremos. Estamos buscando subvenciones, como cualquier asociación. Esto va a ser un espacio que ahorra dinero, no vendría mal una ayuda", comenta una de las chicas.

También son conscientes de que el texto legal contempla que "deberá dejarse libre la parcela cuando así lo acuerde el Ayuntamiento y sin derecho a indemnización alguna". A ellos, de momento, lo que les preocupa es qué plantarán el próximo domingo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de marzo de 2010