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Europa planea enterrar la basura nuclear a 400 metros bajo tierra

Suecia, Finlandia y Francia proyectan instalaciones definitivas para los residuos - España participa en los estudios como opción a largo plazo

Europa planea enterrar la basura nuclear a 400 metros bajo tierra
G. HERMOSO / EL PAÍS

Europa ha creado una plataforma tecnológica para analizar el problema del almacenamiento a largo plazo de los residuos radiactivos de alta actividad en todos los estados miembros, explica Roland Schenkel, director general del centro de investigación Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea, que participa en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en San Diego (California).

El objetivo es promover la creación de almacenes geológicos profundos donde depositar combustible usado de las centrales y, en general, residuos de alta actividad, que emiten radiación durante decenas de miles de años. Participan en la plataforma sociedades de ocho países europeos: Francia, Alemania, Reino Unido, España (a través de la empresa nacional Enresa), Suecia, Finlandia, Bélgica y Suiza.

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Aunque España se ha incorporado a los estudios, un almacén profundo es visto por el Gobierno como una solución lejana, y se mantiene el proceso para adjudicar este año el Almacén Temporal Centralizado (ATC), que debe reunir los residuos de todas las nucleares españolas durante al menos 70 años, como los que ya hay en otros países.

Primer paso

Mientras que la cuestión del almacenamiento de los residuos de baja y media actividad está resuelto en la mayoría de los países (con recintos como El Cabril, en España), hasta ahora ningún país cuenta con un almacén permanente para residuos de alta actividad. Suecia dio el primer paso aprobando el pasado junio el primer depósito geológico profundo, con un coste estimado de 3.000 millones de euros y que debería empezar a funcionar hacia 2025, explicó Claes Thegerström, director de la compañía sueca de gestión de residuos.

En Estados Unidos, en cambio, la Administración Obama acaba de abandonar el proyecto de almacén geológico profundo en Yucca Mountain (Nevada), en estudio -aunque muy polémico- desde hace dos décadas, por considerarlo inseguro por falta de estabilidad geológica a largo plazo. Allison Macfarlane, de la Universidad de Harvard, dijo ayer que si se aumenta el programa nuclear en EE UU -Obama ha anunciado financiación para la construcción de dos nuevas centrales- "probablemente hará falta más de un repositorio geológico profundo a largo plazo".

No hay, por tanto, un parón en el interés por esta tecnología. "En Europa y en otras partes del mundo hay cada vez más consenso respecto al almacenamiento geológico profundo como mejor solución para la gestión del combustible de alta actividad", explicó ayer Schenkel. "Este consenso se basa en I+D desarrollada durante décadas, que evalúa la seguridad durante los largos periodos de tiempo en que los residuos deben mantenerse aislados de la biosfera".

En Suecia y Finlandia se ha escogido ya un emplazamiento. En Francia deberá decidirse en 2013. Otros países, como Alemania y Suiza, también han comenzado la búsqueda de un repositorio a largo plazo. Uno de los objetivos de la Plataforma Tecnológica para el Almacenamiento Geológico de Residuos Radiactivos (IGD-TP, por sus siglas en inglés) es facilitar el intercambio de información entre países, así como fomentar la investigación.

El almacén sueco, el más avanzado, tendrá capacidad para unas 12.000 toneladas de combustible usado. Estará a entre 400 y 700 metros de profundidad en un lecho de roca cristalina muy estable. Se construirá con un principio de "múltiples barreras para aislar el combustible, que evitan que los radionúcleos sean transportados a la superficie o que penetren en el ecosistema a través de aguas freáticas".

La primera barrera es un cilindro de cobre y acero donde se encapsula el combustible; la segunda es de una arcilla bentonita, que impermeabiliza y filtra; la tercera es el lecho de roca cristalina, típica de Escandinavia. "Es imposible afirmar con certeza total que no pasará nada durante decenas de miles de años, pero es la máxima seguridad que podemos alcanzar hoy en día", dijo Thegerström.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de febrero de 2010