Reportaje:

El bar sale al rescate del libro

El fenómeno de las librerías-cafetería desafía a la crisis con tres aperturas en el barrio valenciano de Russafa

Los tres negocios abrieron las puertas en plena crisis. Por si eso solo no fuera noticia: los tres son librerías, se encuentran en un radio de tres calles y les va razonablemente bien. La historia sucede en Russafa, el barrio valenciano del momento. Y aunque en la recesión el libro ha vuelto a demostrar su mala salud de hierro, los tres incorporaron un aliado de acreditada resistencia: la barra de bar.

"Llevamos cuatro meses, y empezó siendo muy descarado que era el bar el que mantenía a la librería", cuenta Ramón Cabrera, de 37 años, uno de los tres socios de Slaughterhouse, ubicada en una vieja carnicería de la calle Dénia (de la que conserva el mostrador de mármol y los ganchos en la pared). "Pero entre Navidad y Reyes conseguimos que los ingresos se repartieran casi al 50%". Esa parece ser la mayor preocupación en los tres establecimientos. "Que la cafetería no se coma a la librería, en todo caso que sea al revés", dice Cabrera.

El libro ha vuelto a demostrar que tiene una mala salud de hierro
Slaughterhouse y Ubik abren hasta la 1 los fines de semana

A 20 pasos de Slaughterhouse (cuyo nombre homenajea al autor estadounidense Kurt Vonnegut) se encuentra Cosecha roja (por la obra de Dashiell Hammett), especializada como era de esperar en novela negra. "Decidimos hacerlo así porque somos grandes aficionados al género, y porque pensamos que con una librería generalista no teníamos nada que hacer frente a las grandes superficies", explica Miguel Fuentes. El horario de Cosecha roja tiende a despistar (abre de 17.00 a 23.00 entre semana y los sábados de mañana) y la caja, cuenta su dueño, se acerca a un 60% (bar), 40% (libros).

La primera en abrir, hace algo más de un año, fue Ubik (por el libro de Philip K. Dick). Está en Literato Azorín, vende libros de segunda mano y abre hasta la 1 de la madrugada los viernes y sábados (como Slaughterhouse) y también los jueves.

"La idea", explica Piermaria Zavarese, uno de los tres socios italianos que la gestionan, "es avanzar lentamente hacia una librería de novedades, pero de bolsillo, manteniendo la cultura barata. Estamos haciendo un sitio que nos gusta. Y un sitio que nos gusta no es caro ni sofisticado". Los libros sólo representan el 20% de la caja de Ubik. A cambio, es bastante grande, tiene una zona para que los niños jueguen y cobra tres euros por una cerveza, una tapa y una novela.

Los tres proyectos de Russafa tienen una cara romántica y otra pragmática. Aunque para encontrar auténticos soñadores hay que acercarse al Kaf Café, local de Benimaclet (calle Arquitecto Arnau, 16) forrado de libros que no se venden, sino que se prestan como en una biblioteca (se pueden llevar a casa). El tipo de empresa por la que seguramente sólo apostarían un uruguayo (Sebastián Vitola) y un argentino (Gonzalo Lagos) poetas.

Miguel Fuentes, dueño de Cosecha roja, una de las tres librerías-bar que han aparecido en Russafa.
Miguel Fuentes, dueño de Cosecha roja, una de las tres librerías-bar que han aparecido en Russafa.JESÚS CISCAR

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 20 de febrero de 2010.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50