El pacto de convenios insta a atajar la temporalidad en las empresas

Los sindicatos aceptan subidas salariales modestas a cambio de estabilidad en el empleo - UGT, CC OO y CEOE reformarán el sistema de negociación colectiva

Los apuros económicos que atraviesan las empresas han cambiado el rumbo del pacto salarial entre empresarios y sindicatos. Los representantes de los trabajadores han aceptado una mejora de sueldos inferior a la de otros años a cambio de que las empresas mantengan el empleo y atajen la temporalidad. La firma del acuerdo sirvió ayer para que cada parte resaltara lo que le es más favorable. El presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, destacó la "moderación salarial" y la "mejora de la competitividad", mientras Ignacio Fernández Toxo, de Comisiones Obreras, y Cándido Méndez, de UGT, pusieron el acento en el empleo.

El acuerdo de negociación colectiva, por primera vez con vigencia plurianual (de 2010 a 2012), fija un incremento salarial creciente en ese periodo: hasta el 1% para este año, entre el 1% y el 2% en 2011 y entre el 1,5% y el 2,5% en 2012. Esa variedad de horquillas traslada a cada convenio el reto de fijar las mejoras salariales, frente a la fórmula más precisa de otros años (2% de inflación prevista más la productividad y la desviación de la inflación real).

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En este caso también hay una cláusula de salvaguarda -garantiza que el salario no pierda poder adquisitivo si la inflación se descontrola-, pero mucho más laxa. Se tomará en cuenta "la inflación real en todo el periodo y se adecuará temporalmente en función de lo que se pacte". Es decir, las partes podrán pactar que haya un año sin subidas o con subidas leves a cambio de recuperarlas al término de 2012.

A pesar de que sólo hay cifras para los salarios, el documento alude a los sacrificios de ambas partes para propiciar la estabilidad de precios mediante "compromisos de evolución contenida de salarios y excedentes". Eso permitirá un "sosiego laboral y empresarial", en palabras de Jesús Bárcenas, presidente de Cepyme.

A cambio, los sindicatos logran compromisos de mantenimiento del empleo y lo que constituye la referencia más novedosa del pacto de convenios: instrucciones para reducir la temporalidad, que afecta al 25% de los trabajadores, una cifra que ha bajado casi 10 puntos por la crisis. El texto plantea incluso la "conveniencia de determinar el volumen global de contratación temporal", fijando una especie de cupos de empleados eventuales.

"El primer componente del acuerdo es el mantenimiento del empleo", aseguró Cándido Méndez tras la firma del acuerdo. Se trata, según Ignacio Fernández Toxo, de "sustituir la cultura del despido por la de la flexibilidad interna". A este respecto, el acuerdo constata que los ajustes internos de las empresas -por ejemplo, ajustes horarios o cambios de tareas- son "preferibles a los ajustes externos", es decir, despidos u otras medidas traumáticas. Con esa redacción, los sindicatos tratan de evitar una destrucción de empleo de la magnitud de la experimentada en este periodo de crisis (dos millones de ocupados menos en dos años).

Las empresas podrán renunciar a aplicar lo pactado en los convenios si peligra su viabilidad económica, aunque tendrán que justificarlo y mantener el empleo. La redacción no ha resultado tan laxa como pretendía CEOE -invocar esa cláusula con sólo una previsión de pérdidas-, pero tampoco especifica de qué forma deben justificarse esos números rojos para desentenderse del convenio.

Aunque el acuerdo se aplicará a la negociación colectiva clásica, el texto incluye un novedoso compromiso de reformar su estructura. Tras años reconociendo que la fórmula actual está obsoleta, patronal y sindicatos se comprometen a cambiarla en seis meses. Antes de eso, los agentes sociales deben pactar una reforma laboral con el Gobierno. Los primeros contactos están previstos para esta semana.

De izquierda a derecha, Jesús Bárcenas, Gerardo Díaz Ferrán, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, en la firma del acuerdo de negociación colectiva.
De izquierda a derecha, Jesús Bárcenas, Gerardo Díaz Ferrán, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, en la firma del acuerdo de negociación colectiva.GORKA LEJARCEGI

Jubilarse forzosamente a los 65

El acuerdo de negociación colectiva incluye una única referencia a la jubilación, pero supone todo un desafío a los planes del Gobierno para aumentar la edad de retiro. El texto recomienda que los convenios fijen cláusulas para que los trabajadores abandonen sus puestos en cuanto alcancen la edad legal de jubilación, sin prolongar su vida activa.

Esa idea, recogida en muchos convenios para fomentar la creación de nuevos puestos, choca de lleno con la pretensión gubernamental y de todos los organismos internacionales para incentivar -hasta ahora de forma voluntaria- la permanencia en el puesto de trabajo después de los 65. De momento, los agentes sociales no se dan por aludidos por los nuevos aires de la política económica.

Tras el apretón de manos y las buenas palabras de ayer, los sindicatos se disponen hoy a retomar el capítulo más espinoso del diálogo social, la reforma de las pensiones. Aunque el proceso se aventura largo, representantes de Comisiones Obreras y UGT preparan ya movilizaciones para la última semana de febrero. Las dos organizaciones se reúnen hoy para definir las protestas.

Las reivindicaciones en la calle coincidirán previsiblemente con las negociaciones en los despachos sobre la reforma laboral. Para los sindicatos esa asimetría no constituye un problema. Tampoco para la patronal, partidaria de elevar la edad de jubilación.

Sobre la firma

Lucía Abellán

La redactora jefa de Internacional de EL PAÍS ha desarrollado casi toda su carrera profesional en este diario. Comenzó en 1999 en la sección de Economía, donde se especializó en mercado laboral y fiscalidad. Entre 2012 y 2018 fue corresponsal en Bruselas y posteriormente corresponsal diplomática adscrita a la sección de España.

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