CLÁSICA

Dos chinos irresistibles

Para el compositor chino Tan Dun (1957) no existen las fronteras en música. Es capaz de combinar los experimentos de vanguardia con las músicas tradicionales, Oriente con Occidente, YouTube con la ceremonia del té.

En 2000 fue elegido por la Bach Akademie de Stuttgart para participar en un proyecto de componer cuatro Pasiones para el siglo XXI a partir de los textos de San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan. No le tembló el pulso y partió para su Water Passion de la de San Mateo, dejando para Gubaidulina, Rihm y Golijov las otras. Este fin de semana está en Madrid dirigiendo una selección de sus obras con la Orquesta Nacional de España.

Todas las piezas son del siglo XXI. La primera, Sinfonía Internet, es un encargo de Google y gracias a la red se seleccionaron los músicos que participaron en el estreno en el Carnegie Hall en abril de 2009 por la Sinfónica de YouTube. Uno de ellos es el oboísta de la ONE Robert Silla. La obra, de unos cinco minutos de duración, trata de sintetizar los sonidos de la calle en un intento de mostrar el paisaje sonoro de nuestro tiempo.

TAN DUN

Internet Symphony Eroica, Four Secret Roads of Marco Polo, Piano Concert The Fire.

Orquesta Nacional de España.

Director: Tan Dun.

Piano: Lang Lang.

Auditorio Nacional, 29 de enero.

Tan Dun, director de gesto claro y preciso, la lleva con energía y precisión. La originalidad de la pieza es innegable. Cuatro caminos secretos de Marco Polo, para 12 violonchelos y gran orquesta, estrenada por Simon Rattle y la Filarmónica de Berlín en 2004, es otra historia. En ella Tan Dun despliega una gran paleta de sonoridades, busca continuamente la magia de los sonidos naturales e imprime a los diferentes movimientos un sentido del ritmo embriagante.

En el Concierto para piano es solista Lang Lang, que ya estrenó la obra en Nueva York en 2008. Su virtuosismo está fuera de dudas. Su simpatía y creatividad se unen a las de Tan Dun. Juntos son irresistibles. El concierto es desigual, alcanzando momentos de gran brillantez y fantasía, mientras en algunos pasajes se hace reiterativo. El éxito llevó a Lang Lang a volverse a sentar al piano con una propina de Chopin. La ONE se ha apuntado con este concierto un tanto cultural excepcional. La recomendabilidad es total. Para saber que es lo que se cuece por esos mundos y para comprobar que los chinos vienen pegando fuerte en cuestiones musicales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 30 de enero de 2010.

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