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Otegi afirma que su propuesta era pacífica, pero no rechaza la violencia

La magistrada desmonta con una pregunta el discurso pacifista del acusado

La presidenta del tribunal que ayer juzgó al ex portavoz de Batasuna Arnaldo Otegi por enaltecimiento de terrorismo, Ángela Murillo, desmontó con una única pregunta el discurso pretendidamente político y pacifista del dirigente abertzale en un homenaje al etarra José Sagarduy, que lleva 30 años en prisión.

Otegi no quiso contestar ni a la fiscal ni a las acusaciones y sólo declaró a preguntas de su abogada, Jone Goirizelaia. Nada más terminar, la presidenta le anunció que le iba a hacer una pregunta, pero que era libre de responder o no.

Ángela Murillo. ¿Condena rotundamente la violencia de ETA?

Otegi. No la voy a contestar.

A. M. ¿No la va a contestar, verdad? Muy bien. Ya lo sabía.

El fiscal pide 18 meses de prisión y las acusaciones más de cuatro años

O. [En voz baja] Yo también sabía que me lo iba a preguntar.

El proceso por el homenaje a Sagarduy es el primero -y no el más grave- de los cuatro que tiene pendientes el dirigente de la izquierda abertzale. La Fiscalía pide para él 18 meses de prisión y 14 años de inhabilitación por delito de enaltecimiento del terrorismo, mientras que las acusaciones populares -el Foro de Ermua y Dignidad y Justicia- solicitan entre cuatro años y medio y cinco de prisión por enaltecimiento y asociación ilícita. Para los otros cuatro acusados (Itziar Galardi, Jon Enparantza Agirre, Estanislao Etxaburu y Josune Irakulis) solicitan penas ligeramente inferiores.

El asunto se refiere a un homenaje, celebrado en Amorebieta (Vizcaya) el 9 de julio de 2005, al etarra José Sagarduy, Gatza, el preso de la banda que más tiempo lleva en prisión. En la actualidad está a punto de cumplir 30 años de reclusión. En el acto, en una tribuna bajo una gran foto de Sagarduy, intervinieron varios oradores, entre ellos Otegi, para glosar la figura del preso.

En el momento de iniciarse la vista se comprobó que dos de los cinco acusados, Enparantza y Etxaburu, no habían comparecido al juicio. Su letrada, Arantza Zulueta, dijo que los dos acusados creían que no tenían que dar explicaciones en la Audiencia Nacional y que habían decidido quedarse en casa haciendo vida normal. El tribunal acordó de inmediato su busca y captura.

Otegi se negó a contestar cualquier pregunta que no fuera formulada por su abogada. Pero de inmediato hilvanó un discurso en el que aseguró que participó en el acto a petición de la familia del preso. Destacó que en aquel momento era parlamentario vasco y miembro de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco y recordó que esta institución había adoptado resoluciones en las que reclamaba la libertad para Sagarduy y otros presos. Otegi comparó a Sagarduy con Mandela porque había cumplido 27 años en prisión, lo que a su entender no tiene parangón en toda Europa y dijo que exigió su libertad porque ya ha cumplido más de tres cuartas partes de la condena que le fue impuesta. "Sólo puede entenderse desde la venganza y la crueldad más absoluta, pero no desde la lógica jurídica", añadió.

También pidió la libertad de los presos enfermos incurables.Acto seguido señaló que los presos de ETA deben de tener participación en la búsqueda de una salida al conflicto vasco. "Son unos interlocutores necesarios en la negociación. Son 800 personas privadas de libertad en un país de tres millones de habitantes. Ese colectivo viene a significar que hay un conflicto. Son parte del problema y de la solución para construir un pueblo en justicia y democracia".

El ex portavoz de Batasuna señaló que la "izquierda abertzale, lejos de hacer apología de soluciones violentas, está haciendo una apelación a una solución política y pacífica, y eso debe llevar a la libertad de los presos políticos vascos".

"Entonces y ahora", prosiguió Otegi, "entiendo que existen condiciones para una solución pacífica al conflicto". Y ello pasa, según explicó, por el reconocimiento del derecho de autodeterminación y de la identidad nacional. "Seguimos reivindicando un proceso democrático que conduzca a la paz y la justicia en nuestro país", concluyó.

Luego, se declaró independentista, no español y aseguró que hace suyas las conclusiones a las que llegue el debate de la izquierda abertzale en las próximas semanas.

La pregunta de la presidenta del tribunal y la no respuesta de Otegi sobre si condena la violencia de ETA situó el proceso en perspectiva y el respaldo o sumisión a la banda de los dirigentes de la izquierda abertzale. Otra procesada, Itziar Galardi, que también intervino en el homenaje, tampoco respondió a la misma pregunta de la magistrada.

El juicio concluirá hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de enero de 2010