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Cinco detenidos en la mayor operación anti-ETA de la Ertzaintza en siete años

La unidad antiterrorista creada por López cierra una operación iniciada en 2008

La Ertzaintza fue protagonista ayer, casi siete años después, de una nueva operación a gran escala contra ETA. Al estilo de las que acostumbran a encabezar en Euskadi la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía. Una operación desencadenada de madrugada, coordinada por el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, se saldó con cinco detenidos en tres localidades costeras, limítrofes entre Guipúzcoa y Vizcaya. La nueva división antiterrorista y de investigación con la que el Gobierno de Patxi López ha dotado a la policía autonómica se apuntó, así, su primer tanto en la lucha contra la banda.

El amplio dispositivo, integrado por cerca de un centenar de ertzainas, permitió la detención de cinco presuntos miembros legales de ETA. Ibon Iparragirre, Xeber Uribe y Asier Badiola, arrestados en Ondarroa, formaban el núcleo central de un comando en el que también participaban Javier Zubizarreta y Jon Iñaki Esnaola, apresados en Mutriku y Deba. A todos ellos se les acusa de participar activamente en el atentado cometido en 2008 con coche bomba contra la comisaría de Ondarroa, un "intento de masacre" que provocó 11 heridos. También en un ataque contra maquinaria de las obras del AVE vasco y en otro contra un repetidor en Azpeitia.

La policía vasca halló en los ocho registros una pistola y material explosivo Los etarras atentaron contra la comisaría de Ondarroa

La policía autonómica practicó ocho registros en distintos locales vinculados a los detenidos. En una vivienda asociada a Ibon Iparragirre, supuesto cabecilla de la célula desarticulada, los ertzainas se incautaron de una pistola, material explosivo y varias tarteras, lo que apunta hacia la posibilidad de que el comando estuviera trabajando en la elaboración de bombas lapa.

La actuación de ayer llevaba tiempo en la recámara. El consejero vasco de Interior, Rodolfo Ares, se limitó a desvelar que la operación se inició "hace muchos meses". Se refería a que comenzó durante el anterior Gobierno del PNV. La investigación hunde sus raíces en 2008, aunque no se ha podido materializar en detenciones hasta la puesta en marcha de la nueva división antiterrorista de la Ertzaintza, que ha conseguido coordinar las pesquisas y ordenar la información disponible.

La detención de los cinco supuestos integrantes de ETA supone el primer espaldarazo a la especialización antiterrorista de la policía autonómica, una modificación organizativa que ha erigido en buque insignia el nuevo Gobierno vasco de los socialistas para visualizar su apuesta por el cambio. La Ertzaintza no montaba una operación de tanto calado desde septiembre de 2003, cuando lideró la desarticulación del comando Vizcaya. Desde entonces, sus actuaciones se han limitado al arresto aislado de algunos etarras y al hallazgo de varios escondites en los que la banda ocultaba material para perpetrar atentados y ataques de kale borroka.

La noticia motivó pronto distintas reacciones políticas. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, felicitó a la policía vasca por la desactivación de una célula que definió como "de gran peligrosidad". El líder de la oposición, Mariano Rajoy, fue incluso más allá al valorar la actuación como una "reafirmación" del acuerdo alcanzado entre el PSE y el PP en Euskadi. "Que la Ertzaintza actuara con la máxima eficacia en la lucha contra ETA era algo muy importante y que veníamos demandando hace muchos años", recalcó.

Antes de enzarzarse con el PSE por la supuesta ineficacia de la policía autonómica en mandatos anteriores, también el PNV afirmó que, si las imputaciones se confirman, "la Ertzaintza habrá cumplido bien con su trabajo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de enero de 2010