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ETA sufre en plena reflexión interna la desvinculación de otros seis presos

La ruptura coincide con la huelga de hambre del colectivo terrorista en prisiones

Seis presos de ETA, que cumplen condena en la prisión de Nanclares de Oca (Álava), algunos de ellos con muchos asesinatos a sus espaldas, han anunciado su "desvinculación por voluntad propia" de la banda terrorista, según se recoge en una carta a la que ha tenido acceso EL PAÍS. La decisión de este grupo de disidentes se produce en plena reflexión interna de ETA y de la izquierda abertzale sobre su futuro y, además, coincide con "la dinámica de lucha" a modo de huelga de hambre que el sector duro del colectivo de presos de la banda terrorista (EPPK) mantiene desde el lunes en las cárceles españolas, y a la que se han sumado Arnaldo Otegi y otros miembros de Batasuna encarcelados.

Estos nuevos disidentes con ETA son Fernando de Luis Astarloa, Josu García Corporales, Luis María Lizarralde Izagirre, Andoni Altza Hernández, José Manuel Fernández de Nanclares y José Antonio Hernández Velasco, todos ellos cumpliendo diferentes condenas en la prisión alavesa por pertenencia a ETA y por numerosos atentados con casi dos decenas de muertos y heridos, entre ellos, Irene Villa.

Al anunciar esta ruptura, dos días después de que la Ertzaintza desarticulara en Vizcaya un comando legal (no fichado), estos seis presos aprovechan también para desmentir que otras nueve personas condenadas por su pertenencia a ETA hubieran sido "expulsadas" por la organización, donde llegaron a tener un peso significativo. Así, precisan en su escrito que José Luis Álvarez Santacristina, Txelis; Kepa Pikabea, Joseba Urrusolo Sistiaga, Karmen Gisasola, Iñaki Rekarte Ibarra, Andoni Muñoz Berrio, Valentín Lasarte, Esteban Murillo y Jorge Uruñuela, todos ellos con un largo historial terrorista y condenados a elevadas penas, "tomaron la decisión de desvincularse del colectivo de presos políticos vascos". ETA, sin embargo, anunció públicamente la expulsión de todos ellos, después de haber recibido sucesivas críticas por el mantenimiento de "la lucha armada".

El distanciamiento de ETA de algunos de estos nuevos disidentes viene de lejos. Fernando de Luis Astarloa, que ahora se ve afectado por la denominada doctrina Parot -ya que deberá seguir en prisión hasta 2017 aunque en marzo de 2007 había cumplido una pena de 30 años- formó parte en 2003 del grupo de cien presos de ETA que no secundaron en la cárcel una protesta de autoaislamiento, con la negativa a salir de las celdas salvo para las comidas.

Los historiales terroristas de los nuevos disidentes

-El vizcaíno Fernando de Luis Astarloa, miembro del comando Bilbao y del Orbaiceta, fue detenido en Francia en 1987 y extraditado a España, donde fue condenado a 30 años. Y a otros 65 por el asesinato de un comisario de policía. También por disparar a un parado al confundirle con un policía.

- Jesús García Corporales, Josu y Gitanillo, natural de Llodio (Álava), fue detenido en San Juan de Luz (Francia) en 1994 como presunto miembro del comando Madrid y se le atribuyen cuatro atentados en los que murieron un total de 14 personas. En 1988 atentó contra una patrulla de la Guardia Civil en la autopista Bilbao-Behobia. En 1991 participó en el atentado en el que murió un militar y resultó herida Irene Villa, que perdió las piernas.

- Luis María Lizarralde fue entregado por Uruguay en agosto de 1994 para que fuera procesado por un asesinato.

- José Manuel Fernández de Nanclares, con una condena de 18 años como cómplice del asesinato de un guardia civil en 1992 en Getxo (Vizcaya), formó parte del grupo de 62 etarras que Instituciones Penitenciarias acercó en 1994 a cárceles del País Vasco.

- José Antonio Hernández Velasco fue detenido en 1998 como integrante del comando Araba, con el que colaboró en la colocación de varios artefactos contra un edil del PP y contra la zona militar de Araca (Vitoria).

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