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Catástrofe en Haití

La cifra de muertos en el área de la capital se dispara hasta 150.000

Los habitantes de Puerto Príncipe guardan colas kilométricas para recibir ayuda

Sin explicar muy bien sus métodos de conteo, el Gobierno haitiano anunció ayer que la cifra de muertos en el área de Puerto Príncipe asciende a 150.000 personas. Muchos cadáveres continúan enterrados bajo los escombros. Y falta por saber cuántas personas estima el Gobierno que murieron en ciudades como Jacmel y Léogane, donde se encuentra el epicentro del seísmo.

El Gabinete de René Préval ya ha decretado el fin de la mayor parte de las operaciones de rescate. Lo hizo el sábado, el mismo día en que fue rescatado Exantus Wismond, un hombre de 23 años que llevaba 11 días bajo tierra. Los bomberos mexicanos conocidos como los Topos recuerdan que en el terremoto mexicano de 1985 salvaron a un hombre que pasó 16 días enterrados. Por eso el Gobierno ha señalado que allá donde se detecte vida, se seguirá con los intentos de rescate.

En total, se han logrado rescatar hasta el momento a 133 personas, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU. La cifra ha generado un debate más o menos abierto entre expertos en catástrofes naturales. Hay quien se replantea si no sería mucho más necesario enviar médicos y medicamentos antes que bomberos. Quienes defienden esta tesis creen que la falta de atención en los hospitales genera cientos de muertes mientras se emplea una energía, tiempo, espacio y dinero vitales para salvar "sólo" a 133 personas.

Pero en la calles de Puerto Príncipe no hay espacio para el debate. Ahí se trata ahora de averiguar adónde hay que enviar a los hijos de uno o de cualquier familiar a aguardar la cola para recibir alimentos. La que se formó ayer en la zona de Cité Soleil era kilométrica. Pero a diferencia de las que se formaban hace tan sólo un par de días, ahora, en el momento de recoger la carga hay una distancia de varios metros entre quien la recoge y el resto. Eso sucede en algunos casos. En otros, un camión va repartiendo víveres por las barrios y decenas de adolescentes van corriendo detrás de él y cantando "oé, oéee, oeéee".

La ciudad intenta recuperar su normalidad, pero sigue deparando sustos. Ayer, a las cinco menos cinco de la tarde (seis horas más en la España peninsular), casi en el mismo momento en el que se registró el terremoto del pasado día 12, se volvió a sentir una réplica en Puerto Príncipe. Fue pequeña, pero lo suficientemente intensa para que la gente saliera corriendo con lo puesto de los lugares techados... y volviera a ellos a los pocos segundos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de enero de 2010