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Editorial:

Un pacto no ideológico

La propuesta más realista en materia de educación es buscar acuerdos para solucionar los problemas

El camino más razonable si el Gobierno quiere alcanzar un pacto educativo en esta legislatura es el de dejar a un lado los temas más ideológicos, que tantos enfrentamientos e inestabilidad normativa han provocado en los últimos años. La búsqueda de estabilidad en la legislación y la necesidad de centrarse, al menos de momento, en los graves problemas que padece nuestro sistema educativo responde a un planteamiento mucho más realista que la pretensión de eliminar de un plumazo las diferentes visiones que PSOE y PP tienen de la educación, ya sea a propósito de la asignatura de Educación para la Ciudadanía o del peso de las lenguas autonómicas. De lo que se trata es de que trabajen con urgencia para paliar el 30% de fracaso escolar en la ESO y el alto abandono prematuro de los estudios a los 16 años.

El ministro de Educación Ángel Gabilondo prometió en septiembre que al acabar el año diría si tenía sentido seguir trabajando por el Pacto de Estado por la Educación que quiere Zapatero. Tras tres meses de encuentros con las organizaciones sociales y los grupos parlamentarios, el Gobierno considera que el pacto es viable. Pero no le va a ser fácil concretarlo. La principal dificultad reside en la actitud del PP, que juega a todo o nada y supedita un Pacto de Estado al cambio del modelo educativo socialista. Los populares reconocen que el mensaje de paz educativa cala en la sociedad y se van a seguir sentando a negociar. Pero echan en cara al Ejecutivo que esté dispuesto a llamar Pacto de Estado a cualquier acuerdo.

En cualquier caso, la iniciativa ha tenido ya un resultado positivo. Las diversas organizaciones sociales representadas en el Consejo Escolar del Estado (sindicatos, patronales, estudiantes...) sí han dejado de lado los mensajes grandilocuentes y los enfrentamientos ideológicos para buscar la mejor fórmula para paliar el fracaso actual y para prevenirlo.

Con independencia de que sea un gran pacto o de que se trate de acuerdos sobre temas concretos, la solución de los graves problemas educativos necesita consenso. Tiene razón el PP en que falta concreción en las medidas propuestas por el Gobierno a las comunidades. Pero, si ésta se logra, el pacto debe incluir un compromiso económico sólido y estable. Se daría así el mensaje a la sociedad de que la inversión en educación forma parte de ese nuevo modelo económico que va a cambiar los parámetros de crecimiento de nuestro país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de diciembre de 2009