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Más joven, más conservador y menos querido

El ex presidente del PNV, Josu Jon Imaz, que fue concejal del Ayuntamiento de Zumárraga (Guipúzcoa) cuando José Ignacio Munilla (San Sebastián, 48 años) fue párroco de la localidad, suele comentar que el nuevo obispo de San Sebastián, él sólo, encarnaba los "servicios sociales" del municipio. Munilla es un personaje contradictorio, de gran sensibilidad social, en el sentido asistencial, y profundamente conservador.

Es conocida su opinión de que quienes votaron por la despenalización del aborto son "cómplices de asesinato" y que la homosexualidad es una enfermedad. Es muy doctrinario, apadrinado por el sector más reaccionario de la Iglesia. De la mano del cardenal Marcelo González, estudió en el conservador seminario de Toledo. Fue apadrinado por el cardenal Rouco, que le ha designado responsable en la Conferencia Episcopal de la Pastoral de la Juventud.

Tras terminar sus estudios, regresó a Guipúzcoa, como párroco de Zumárraga. Desarrolló su mandato al margen de la diócesis guipuzcoana. No utilizaba los libros de catequesis de la diócesis; no asistía a las reuniones del presbiterio ni seguía la pastoral de la juventud. Creó su propio grupo al margen. Su actitud le hizo poco querido entre los párrocos. Ahí radica parte del origen del rechazo a su nombramiento. En 2006 fue designado obispo de Palencia, desde donde ha mantenido su actividad como columnista en Abc, Religión y libertad y en el suplemento Fe y Razón.

No tiene fácil crear en Guipúzcoa un núcleo favorable a sus tesis por el rechazo que suscita. Pero el tiempo corre a su favor. La mitad de los sacerdotes que le rechazan se jubilan en dos años. Se apoyará en un núcleo joven, menos influido por las tesis de la diócesis, y tratará de imponerse a largo plazo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de diciembre de 2009