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La dimisión del diputado de UM estabiliza al Gobierno balear

Vicens se va tras la amenaza del fiscal de pedir su prisión

Tomeu Vicens dimitió anoche y en la convulsa alianza multipartito que Gobierna en Baleares se respiró hondo. El parlamentario electo por Unió Mallorquina (UM) se quitó de en medio al día siguiente de ser condenado a cuatro años y medio de cárcel por corrupción y a ocho de inhabilitación, y con su marcha de la Cámara se solventa el principal problema político causado por los muchos escándalos de corrupción.

Vicens manejaba con su voto la llave de las mayorías del pacto de Baleares del PSOE-UM-Bloc (PSM-IU-Els Verds-Esquerra), que con la entrada de un nuevo diputado mallorquinista podrá restablecer su equilibrio. Pero el huracán no acaba de pasar: otros cargos públicos de UM están incursos en causas penales por corrupción, entre ellos la presidenta del Parlamento, Maria Antònia Munar, y el consejero de Medio Ambiente, Miquel Àngel Grimalt. Munar rechazó ayer acudir a declarar ante un juez ordinario, lo que sí hizo Grimalt.

El diputado fue condenado por malversación de 12.020 euros de dinero público y prevaricación. Contra la sentencia del Tribunal Superior de Baleares no cabe apelación y tan sólo es posible un recurso extraordinario de casación ante el Tribunal Supremo. Al estar suspendido de militancia y ser "propietario" del escaño no se le podía aplicar el pacto anticorrupción para cargos públicos. Al final, se ha dado de baja de UM y deja el Parlamento "para no incrementar la inestabilidad", aun sin reconocerse culpable.

Tras conocer la condena dijo que "no se planteaba" dejar el escaño, pero ayer pesó en el cambio de criterio el aluvión de críticas y, en especial, el aviso del fiscal Juan Carrau de la inminente celebración de una vista ante el Tribunal Superior, previsiblemente para pedir el ingreso inmediato en prisión de Vicens. El ya ex diputado tiene pendiente otros cuatro casos abiertas, donde se investigan escándalos cometidos durante la pasada legislatura cuando UM gobernó en alianza con el PP. Por uno de asuntos está en libertad bajo fianza de 100.000 euros.

El presidente socialista del Gobierno multipartito de Baleares, Francesc Antich, respiró anoche con cierta tranquilidad tras ver que recuperaba la compleja mayoría. Antich y el resto de grupos del centro izquierda habían reclamado directamente a Vicens "que dejara el escaño" por dignidad personal y de la cámara.

El líder del PSOE anticipó que, en todo caso, no quería "utilizar" el voto de Vicens y que estaba dispuesto a gobernar "en minoría", sin convocar elecciones anticipadas. Mientras, el PP solo dice que negociará con Antich "acuerdo concretos" si rompe el pacto con los grupos de las minorías. El presidente conservador José Ramon Bauzá afirmó que la situación "es un caos dentro del desgobierno, absolutamente insostenible".

Los partidos del pacto de centro izquierda "garantizaron" la estabilidad tras la salida de Vicens. Horas antes, la octava minoría de la alianza, Esquerra Republicana, proclamó que dejará los ocho cargos que ocupa en Palma, Mallorca y Baleares pero que no fracturará la mayoría.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de diciembre de 2009