El fantasma que amenaza a Ortega

Las incógnitas sobre la muerte de Alexis Argüello, alcalde de Managua y el deportista más querido del país, ponen en aprietos al presidente de Nicaragua

Dora Argüello no olvidará nunca los moratones que vio en la cara de su padre cuando abrieron el ataúd. El cuerpo de Alexis Argüello, el héroe deportivo de Nicaragua y alcalde de Managua por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), había sido maquillado y vestido de traje y corbata para las exequias. Dora se echó a llorar sobre el cuerpo y sus lágrimas, cuenta, corrieron el maquillaje de la cara de su padre. Vio los golpes. Desde ese momento, comenzó a dudar. Los forenses habían asegurado que Alexis Argüello se había suicidado de un tiro en el pecho en la madrugada del pasado 1 de julio. Sin embargo, su hija sospecha que lo mataron. Dora Argüello señala con el dedo al Gobierno del presidente Daniel Ortega, que, dice, debía garantizar la seguridad de su padre. La muerte de Alexis Argüello amenaza ahora como un fantasma al mandatario nicaragüense.

Los hijos del ex boxeador cuestionan la tesis oficial del suicidio
Unas fotos de la autopsia muestran que el cadáver tenía heridas y moratones

Muy pocos en el país dudaban de la versión oficial del suicidio, respaldada por la viuda de Argüello, Karla Rizo. Pero a finales de noviembre, el diario La Prensa de Managua publicó unas fotos del cadáver en la morgue del Instituto de Medicina Legal. El cuerpo, desnudo y sin maquillar, presentaba una herida en el tabique de la nariz y otra en el labio inferior, moratones en los ojos, la cara y brazos. Como si hubiese sido golpeado. En las imágenes aparecían, además, personas vestidas de civil y armadas, ajenas al servicio forense, lo que según los expertos no es común en estos casos.

"A mi papá lo mataron", afirma Dora Argüello. La misma opinión comparte su hermano Alexis, que reside en Estados Unidos. "Alguien apretó el gatillo, y no era Alexis Argüello", dijo en una televisión de Florida.

El dictamen forense afirmaba que el cuerpo no presentaba más lesiones que un disparo a la altura del tórax, que fue el que le quitó la vida. El director del Instituto de Medicina Legal, Zacarías Duarte, aseguró el 2 de julio, un día después de la muerte del boxeador, que no había "ningún signo que indique que haya habido violencia, que haya habido lucha o que haya habido defensa, su cuerpo está totalmente indemne de cualquier otro tipo de lesión". Basándose en ese informe, la Policía Nacional dio por cerrado el caso.

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La publicación de las fotos disparó las sospechas en un país donde Alexis Argüello era idolatrado. La mañana en que se anunció su muerte, centenares de habitantes de los barrios más pobres de Managua se dirigieron llorando a la morgue para cerciorarse de que la noticia era cierta. Alexis Argüello era el campeón, su campeón. Era un mito en este país desde que debutó en el boxeo en 1968. Sus peleas paralizaban Nicaragua: los nicaragüenses se desvelaban, congregados en bares, restaurantes y casas, para ver pelear al Flaco, como lo llamaban. Era la gran alegría de un país ahogado por una dictadura que ya duraba varias décadas.

Francisco López es el único que conoce a ciencia cierta lo que pasó aquella madrugada de julio. López es albacea del presidente, Daniel Ortega, y administrador de los millonarios negocios creados por el Gobierno con la cooperación venezolana, que en 2008 ascendió a 450 millones de dólares (unos 300 millones de euros). Fue él quien, años atrás, rescató a Argüello de su adicción al alcohol y las drogas, y quien lo involucró en el Frente Sandinista. Argüello fue vicealcalde de Managua durante cuatro años, y en noviembre de 2008 se convirtió en alcalde, tras unas elecciones que la oposición tachó de fraudulentas.

Las relaciones con el Frente eran tensas desde la victoria electoral, y Argüello había anunciado a miembros del FSLN que dimitiría como alcalde de la capital de Nicaragua. "Tenía lista la carta de renuncia", aseguran sus allegados. Argüello estaba cansado. Se había convertido en alcalde decorativo, a quien el Frente Sandinista había quitado todo el poder. Su firma no valía nada, no podía tomar decisiones y ni siquiera podía escoger a sus colaboradores. El verdadero mando en la alcaldía lo tenía Fidel Moreno, ex diputado sandinista, secretario municipal y amigo de la familia del presidente Ortega. Moreno había ido asumiendo las responsabilidades del alcalde, y Argüello había quedado relegado a áreas deportivas, culturales y las relaciones internacionales.

Pero el anuncio de su posible renuncia era demasiado para el Frente Sandinista, una organización política hermética y autoritaria, "conspiradora y que funciona como una mafia", según una fuente del partido que accedió a hablar a cambio de anonimato. "Es la estructura común de los partidos leninistas". Esta misma fuente asegura que, horas antes de su muerte, Argüello recibió en su casa la visita de Francisco López, que llegó a su casa a persuadirlo de que no renunciara a la alcaldía. López amenazó a Alexis con hacer públicas unas deudas de varios miles de dólares que el ex boxeador había contraído. Es Francisco López quien puede confirmar la veracidad de esta versión, pero tras la muerte de su viejo amigo, el albacea de la familia presidencial guardó silencio. Ahora convalece en una clínica de Managua tras sufrir un infarto, al enterarse de una estafa de 1,4 millones de córdobas (unos 460.000 euros) en una de las empresas de Ortega que él administra.

Las dudas sobre la muerte de Alexis Argüello crecen entre los nicaragüenses, quienes se preguntan si su héroe se suicidó o lo mataron. Hasta ahora, el presidente Ortega no se ha pronunciado sobre una controversia que afecta directamente a su partido, dado el gran respaldo popular de Argüello. El mandatario se limitó a anunciar que el Gobierno construirá un monumento en memoria del campeón, donde serán trasladados sus restos. Los familiares temen que intenten "borrar las evidencias".

Eduardo Román, el hombre que asesoró a Argüello durante toda su carrera, cree "ciegamente que Alexis se pegó un tiro". Román afirma que Argüello padecía constantemente de "frustraciones" y que, en otras ocasiones, cuando todavía era boxeador, él le había quitado pistolas de la mano porque Argüello "quería suicidarse". Sobre las fotos que muestran los moratones en el cuerpo del ex boxeador, Román dice que "los cadáveres cogen ese color, un color disparejo dependiendo de la posición que tenía el cadáver". "Vi el golpecito en la cara, pero no le puse mente", explica. La versión del suicidio también la defiende Karla Rizo, la esposa de Argüello. Ella declaró que, en la madrugada de su muerte, el ex boxeador "estaba triste" y había cogido una pistola que guardaba en la casa. Rizo dijo que había forcejeado con Argüello y le había quitado el arma, pero Alexis logró arrebatársela. Minutos después escuchó la detonación.

Estas versiones no satisfacen a los hijos de Argüello, que aseguran que seguirán presionando para que se investigue la muerte de su padre. Dora Argüello afirma que pedirán la exhumación del cuerpo para que se le hagan "exámenes independientes". "Hay muchas incógnitas y no voy a descansar hasta aclararlas", afirma.

Alexis Argüello, tras ser elegido alcalde de Managua en noviembre de 2008.
Alexis Argüello, tras ser elegido alcalde de Managua en noviembre de 2008.AFP

Sobre la firma

Carlos Salinas Maldonado

Redactor de la edición América del diario EL PAÍS. Durante once años se encargó de la cobertura de Nicaragua, desde Managua. Ahora, en la redacción de Ciudad de México, cubre la actualidad de Centroamérica y temas de educación y medio ambiente.

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