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Reportaje:NIEVE

Pegados al telesilla

Imanes para que los niños no se caigan de los asientos y taxis deslizantes en la pista. Lo más original en la temporada de nieve y una de las mejores estaciones de Estados Unidos: Deer Valley

Niños pegados a los telesillas con un imán para que no se caigan, esculturas gigantes de Dalí clavadas en las pistas, descensos sobre agujas de pino, taxis de nieve para que los no esquiadores lleguen hasta lo más alto y policías que vigilan a los kamikazes del esquí. Son algunas de las sorpresas que depara la nueva temporada.

01 Seguridad para niños

El Magnestick, un sistema de imanes que fija a los pequeños al respaldo del telesilla para evitar caídas, se estrena esta temporada en dos estaciones del Pirineo francés (Gourette y Peyragudes) y en una de Andorra (Arcalís). Funciona de la siguiente manera: los niños llevan puesto un chaleco que incorpora en la espalda una pieza metálica. Cuando suben al remonte, un imán colocado en el respaldo de la silla se fija al chaleco y no se desactiva hasta que el pequeño vuelve a tocar la nieve con sus esquís. Ni siquiera deja de funcionar si otro viajero levanta la barra de seguridad antes de la llegada. El chaleco protege además la espalda del pequeño de golpes y caídas en el descenso y le hace más visible sobre la nieve por sus colores vivos. Lo comercializa la marca Rossignol y pesa unos 200 gramos. El sistema ya funciona desde hace algún tiempo en los Alpes, en las estaciones francesas de Valfréjus, La Tania, Courchevel y Méribel-Mottaret. A España, de momento, no ha llegado.

02 Silla deslizante

A partir de esta temporada, las personas que no esquían -o que tienen el día perezoso- se van a poder desplazar por todas las pistas y llegar hasta los rincones más bellos de las estaciones francesas de Châtel (www.chatel.com) y Méribel (www.meribel.net), en los Alpes, como si fueran expertos deportistas. Se inaugura el taxi de la nieve, que no es sino una silla deslizante -similar a la que usan los esquiadores discapacitados- impulsada por un monitor. Sentado cómodamente en ese artilugio, y sin esfuerzo alguno, el turista irá ladera abajo sintiendo la velocidad y la misma emoción que produce esquiar. También se puede utilizar para acceder a algún restaurante de montaña, un punto de encuentro o una cima a la que hasta ahora no era posible llegar sin esquís en los pies.

03 Descenso en verde

Aunque pueda parecerlo, no es la última moda de unos excéntricos aventureros. Deslizarse con esquís sobre las hojas secas de los pinos era una práctica habitual en las laderas de Arcachon, en Aquitania (Francia), hasta 1970. Allí se celebraba cada año la última prueba del calendario oficial de la Federación Francesa de Esquí, incluso con saltos. Ahora, la asociación Amis de la Piste de Ski sur Aiguilles de Pins d'Arcachon quiere recuperar aquella vieja estación y su remonte. Aseguran que las agujas de pino son más deslizantes que la arena, una superficie sobre la que también se ha ensayado el esquí y la tabla de nieve; dicen que es original, ecológico, no contaminante y, sobre todo, que permite practicar su deporte favorito durante todo el año, incluso en verano.

04 Vigilantes de la nieve

Los imprudentes lo tienen, desde este año, más difícil en La Molina. La policía autonómica catalana patrullará las pistas de esta estación del Pirineo de Girona con el fin de disuadir a quienes con su comportamiento pongan en peligro la integridad de otras personas. Se trata de un plan piloto para evitar que los esquiadores desciendan a mayor velocidad de la que les permite su capacidad, invadan zonas de debutantes sin aminorar la marcha o se adentren en terreno considerado como fuera de pista sin los conocimientos necesarios o en días con peligro de aludes.

De momento, los agentes sólo podrán advertir sin sancionar porque no existe una ley que regule el comportamiento en las pistas de esquí; a falta de esta norma, que debería ser estatal, esta policía de la nieve aplicará un decálogo basado en las recomendaciones de la Federación Internacional de Esquí. En los días de mayor afluencia de visitantes, como fiestas y fines de semana, habrá dos agentes con motos de nieve. Si la experiencia da buen resultado, la temporada que viene se hará lo mismo en las estaciones de Vall de Nuria, Port-Ainé y Espot, también catalanas.

05 Dalí, a 2.000 metros

La estación de Courchevel, en los Alpes franceses, ofrece esta temporada a sus visitantes algo más que nieve. Para conmemorar el vigésimo aniversario de la muerte de Salvador Dalí se han instalado siete de sus obras monumentales en la montaña, al aire libre, y otras siete, de pequeño tamaño, en lugares más accesibles y a cubierto de las inclemencias del invierno. La guinda son dos grandes esculturas -Alicia en el país de las maravillas y La danza del tiempo- colocadas en sendas cimas del área esquiable, a más de 2.000 metros de altitud; estructuras cuyo peso sobrepasa los 500 kilos y que han tenido que ser transportadas con helicópteros. Todas producidas por el artista catalán en la década de los ochenta. No es la primera vez que Courchevel organiza eventos culturales de importancia para enriquecer su oferta deportiva y de ocio. En esta ocasión, la exposición dedicada a Dalí acompañará a los esquiadores durante toda la temporada, que termina el 25 de marzo del que viene.

06 Con casco y seguro

El esquí se ha convertido en una actividad de riesgo, sobre todo por la masificación de las pistas y la mejora del material que permite alcanzar mayores velocidades con menos técnica. Por eso, cada año se ponen en marcha nuevas iniciativas para disminuir el número de accidentes y sus consecuencias. Dos ejemplos: en Austria es obligatorio desde este invierno el casco para esquiadores y snowboarders menores de 15 años en todas las pistas del país. Los padres serán los responsables de hacer que se cumpla la norma. La temporada pasada, el primer ministro alemán de Turingia salvó la vida gracias al casco cuando chocó con una esquiadora; la mujer no lo llevaba y falleció por el impacto.

Y en el Piamonte, Italia, una ley obliga este año a todos los esquiadores a contratar un seguro para poder deslizarse por sus estaciones. Cuesta alrededor de 2,50 euros, si se compra con el forfait de día, y cubre responsabilidad civil, daños a terceros y a uno mismo. Los carabinieri están autorizados a imponer multas de entre 40 y 250 euros a los esquiadores que no lo lleven.

07 Número uno

Si usted ha decidido que este año es el momento de dar el salto e ir a esquiar a Norteamérica (el cambio del dólar favorece a los europeos), conviene que sepa cuál es la mejor estación del continente. Por tercer año consecutivo, la prestigiosa revista especializada SKI Magazine ha elegido Deer Valley, en el Estado estadounidense de Utah, a 58 kilómetros de Salt Lake City; bueno, no la revista, sino sus lectores, que cada año votan en función de sus preferencias. Se trata de un centro de esquí lujoso y exclusivo -tanto, que cada día limita el número de esquiadores que pueden entrar a sus pistas-, rodeado de enormes extensiones de coníferas y que recibe una media anual de ocho metros de nieve polvo: seca, ligera y fácil de esquiar; el sueño de todo aficionado. En el segundo puesto de ese ranking aparecen Whistler-Blackcomb, en Canadá, y Vail, en Colorado, Estados Unidos. Los votantes tienen en cuenta, entre otros aspectos, la calidad de la nieve y de los remontes, el pisado de las pistas, la variedad y dificultad del terreno, la meteorología y todos los servicios que ofrece cada estación de esquí.

Y tú, ¿a dónde recomiendas ir a esquiar?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 2009