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Necrológica:

Rodrigo Carazo Odio, ex presidente de Costa Rica

Su gestión estuvo marcada por el desastre financiero

Le llamaban El Macho. Rodrigo Carazo Odio fue uno de los presidentes más polémicos de Costa Rica (1978-1982), un país de tradición estable y pacifista donde la polarización suena a palabra extraña. Su Gobierno se enfrentó a duras tensiones con la vecina Nicaragua y atravesó por una profunda crisis económica, que obligó al racionamiento de alimentos y dejó al país en la bancarrota. Era un político de firmes convicciones. De orientación democristiana, fue un férreo anticomunista y mantuvo una actitud desafiante con las políticas de Estados Unidos en la región. El ex mandatario murió el pasado 9 de diciembre en San José a causa de una enfermedad cardiaca. Tenía 83 años.

Economista de profesión, Carazo inició su carrera política en el Partido Liberación Nacional (PLN), actualmente en el poder, y con el que sirvió como presidente del Congreso y gerente de la estatal Refinería de Petróleo (Recope). Tras separarse del PLN, alcanzó la presidencia del país centroamericano en 1978, postulado por el Partido Unidad, una coalición de partidos de oposición.

Permitió a las fuerzas sandinistas operar en su territorio

Fue el primer gobernante de Latinoamérica que se opuso al FMI

Su Administración mantuvo una crispada relación con el régimen del dictador nicaragüense Anastasio Somoza. Carazo permitió a guerrilleros del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) efectuar operaciones en el territorio costarricense. Una decisión impopular en un país de tradición pacifista, que carece de ejército por decisión constitucional. Durante su mandato promovió también la fundación de la Universidad para la Paz de Naciones Unidas, institución en la que fue rector (1980-1989) y presidente emérito hasta su muerte.

El desastre financiero marcó el final de su gestión: Costa Rica sumaba una deuda de 2.700 millones de dólares, casi cuatro veces más de la que tenía cuando Carazo asumió el poder y más del doble de sus exportaciones anuales. La inflación alcanzó el 90%; la moneda nacional, el colón, se devaluó un 500%, y los alimentos básicos duplicaron su precio. Para subsistir, muchos costarricenses hacían largas filas para comprar arroz y frijoles a precios subvencionados.

Fue el primer gobernante latinoamericano que se opuso a los programas de ajuste estructural que promovía el Fondo Monetario Internacional (FMI). "El país no se puede vender por migajas", dijo entonces. Expulsó del país a la representación del organismo -lo causó un bloqueo financiero internacional- y agravó los efectos de la crisis económica, causada por los altos precios del petróleo y el desplome en las exportaciones del país centroamericano. En medio de la catástrofe económica, Carazo consiguió acordar precios "preferenciales" con México y Venezuela para adquirir crudo. En las siguientes elecciones, su partido fue derrotado por uno de los márgenes más amplios en la historia de Costa Rica. Le sucedió el socialdemócrata Luis Alberto Monge.

Al dejar el poder, mantuvo un activismo pacifista fuera de la política de partidos. Firmó, junto con otros seis ex presidentes latinoamericanos, un manifiesto en contra del encausamiento en 2006 del ex lehendakari Juan José Ibarretxe, acusado por reunirse con dirigentes de la ilegalizada Batasuna. En sus últimos años, Carazo se convirtió en una de las voces más críticas contra la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (CAFTA, en inglés), que fue finalmente aprobado en noviembre de 2007.

Sus hijos Mario y Roberto y su nieto Sergio Alfaro son actualmente diputados. Tras conocer su muerte, el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, decretó tres días de duelo nacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de diciembre de 2009