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España presiona a Suiza para acabar con el secreto bancario

Hacienda pacta hoy con Bélgica y negocia con Liechtenstein

Félix Millet. Luis Roldán. Francisco Correa. Detrás de los casos de corrupción hay siempre un soniquete recurrente, "cuentas secretas en Suiza", palabras que resuenan desde hace décadas como martillazos sucesivos sobre el mismo clavo. Suiza es la quintaesencia del secreto bancario. O era: tras las presiones de la OCDE y del G-20, las autoridades suizas consiguieron salir de la lista negra de paraísos fiscales en septiembre, después de firmar acuerdos con Reino Unido, EE UU y Francia. España persigue el mismo objetivo: Hacienda acelera los contactos con el Ejecutivo suizo para acabar con el sacrosanto secreto bancario sobre miles de cuentas de españoles en ese país.

Pendiente solamente de la diplomacia, el ministerio sumará al convenio para evitar la doble imposición con Suiza -que data de 1968- un acuerdo de intercambio de información que "supondrá el final del secreto bancario", según fuentes de Hacienda, que ha iniciado también las gestiones para hacer lo mismo con Liechtenstein, otro de los sospechosos habituales. Concretamente, se trata de introducir una cláusula que contempla el intercambio de información fiscal "bajo demanda y en casos específicos", conforme a los estándares de la OCDE.

El Gobierno descarta una amnistía fiscal como en EE UU, Reino Unido o Italia

La ofensiva va más allá: la Hacienda española y Exteriores mantienen conversaciones con una treintena de paraísos fiscales. Y tienen prácticamente cerrados casi una docena de acuerdos: acaba de firmar con Luxemburgo y hoy suscribirá un convenio con Bélgica. Antes de fin de año tiene previsto hacer lo mismo con Andorra. En enero entrarán en vigor los pactos con Aruba y Antillas holandesas. Y se encuentran en tramitación acuerdos con Bahamas, Bermuda, San Marino e islas Caimán. Esos países "se comprometen a facilitar información bancaria y sobre sociedades constituidas o gestionadas desde dichos territorios, lo que incluye información contable y de accionistas y partícipes", según Hacienda.

Suiza tiene varios frentes abiertos. Intenta zafarse del estigma de paraíso fiscal mediante la firma de acuerdos con numerosos micro-Estados, pero necesita más pactos con países importantes para eliminar la sensación de que se trata sólo de una solución cosmética. Los grandes bancos suizos están en el ojo del huracán desde hace meses, con frentes judiciales abiertos en Reino Unido, EE UU y Australia. UBS amenaza con irse de Suiza si las autoridades imponen demasiadas regulaciones. Y ante esa presión, el Gobierno helvético considera incluso la posibilidad de someter a referéndum los nuevos acuerdos fiscales.

La OCDE no ha dejado de felicitarse por los progresos con los paraísos fiscales en los últimos meses, directamente relacionados con la posibilidad de que haya sanciones para quienes no cooperen. Pero hay truco. "Al final queda un entramado de pactos bilaterales inconexos, poco efectivos", critica Marta Ruiz, de Eurodad. "España opta también por ese modelo".

Los expertos reclaman que España active los intercambios de información automática -y no a demanda, como ocurre con los últimos acuerdos- en la directiva sobre fiscalidad del ahorro, que se revisará durante la presidencia española de la UE. De momento, Luxemburgo y Austria bloquean esa posibilidad. Hay más problemas: EE UU, Reino Unido, Italia y recientemente Australia han aprobado amnistías fiscales para que sus contribuyentes declaren las cuentas que tienen en paraísos con pequeñas penalizaciones. La Hacienda española "descarta categóricamente" esa vía, en tanto que supone un mensaje pésimo en la lucha contra el fraude.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de diciembre de 2009