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La reunión del clima deja en el aire las reclamaciones catalanas

Las negociaciones de Barcelona sobre la lucha contra el cambio climático no van bien. Tampoco para las regiones, que reclaman que el acuerdo final reconozca su papel, dicen que central, en esa lucha. Para ello, el Gobierno catalán lleva toda la semana empeñado en la defensa de lo que se conoce como "enmienda catalana". Pero hoy acaban las negociaciones en la ciudad, y los Estados no han acordado aún si la aceptan.

José Montilla reiteró ayer, en las horas finales del pulso, que las regiones "deben convertirse en la punta de lanza" contra el calentamiento. Ya lo dijo el lunes a los negociadores y el miércoles al responsable de cambio climático de la ONU, Yvo de Boer. Entonces le entregó un documento firmado por asociaciones regionales polares, latinoamericanas y francófonas, entre otras, que cifra en "entre el 50% y el 80%" las acciones contra el cambio climático que serán responsabilidad de las administraciones subestatales. Y para defender sus intereses han pasado por Barcelona miembros de los Gobiernos de Gales, Escocia, Ille de France, Aragón y Cantabria. Obtuvieron el compromiso de Veerle Vanderweerd, responsable de Medio Ambiente del Programa de la ONU para el Desarrollo, que reconoció: "si no se incluyen las regiones, nunca podremos avanzar". Pero ni la ONU ni las regiones deciden. Son los Estados, y aún no lo han hecho.

RAYOS Y TRUENOS POR UN ACUERDO AMBICIOSO

Una sorpresa aguarda cada mañana a los diplomáticos que acuden a L'Hospitalet a negociar un acuerdo sobre el clima. Anteayer la plataforma El clima no està en venda les bloqueó las salidas. Y ayer Greenpeace simuló lluvia, rayos y truenos. Querían visualizar "el impacto de la inacción", explicó Anna Rosa Martínez, la delegada de la ONG en Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de noviembre de 2009

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