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El futuro de Europa

España presenta la presidencia 'a tres'

Los primeros ministros de España, José Luis Rodríguez Zapatero; Bélgica, Herman Van Rompuy, y Hungría, Gordon Bajnai, se adelantaron ayer al Tratado de Lisboa y presentaron una iniciativa que será obligatoria tras su entrada en vigor (el 1 de diciembre o el 1 de enero, en función de cuándo estampe finalmente su firma el presidente checo, Václav Klaus): la presidencia a tres. Es decir, la coordinación de las sucesivas presidencias para asegurar la continuidad de los trabajos a lo largo de 18 meses, evitando los vaivenes semestrales.

En la comparecencia conjunta de los tres mandatarios ante los medios de comunicación no se presentó, sin embargo, su programa conjunto, que aún se está discutiendo, sino sólo su logotipo: una letra e y una u minúsculas entrelazadas para expresar "la solidaridad y la relación armoniosa de los tres Estados miembros", según la explicación oficial. Aunque el diseño es el mismo -lo ha creado un estudiante belga de 23 años que ganó un concurso internacional al que se presentaron 140 proyectos-, cada país lo representará con los colores de su respectiva bandera.

La puesta en marcha del Tratado de Lisboa, la salida de la crisis económica o la aplicación del acuerdo sobre cambio climático que debe salir de la cumbre de diciembre en Copenhague encabezan la lista de deberes de las tres presidencias. Sin embargo, el verdadero protagonista del futuro de la UE -el presidente permanente del Consejo Europeo- estuvo ausente de la rueda de prensa. Y no sólo porque la mayoría de las preguntas se dirigieron a intentar desvelar su identidad, sino porque el papel de Zapatero, Van Rompuy y Bajnai dependerá en gran medida del peso que se atribuya a la nueva figura institucional de la Unión.

Fue el primer ministro húngaro quien con más claridad expresó el temor a verse eclipsado por el futuro presidente permanente al señalar que éste "debe estar dispuesto a trabajar con las instituciones ya existentes" y servir "para fortalecerlas, no para debilitarlas".

Una de las primeras normas que debe aprobarse es el reglamento con sus competencias, apenas definidas en el tratado. España apuesta por que la coordinación de los distintos consejos de ministros de la Unión siga en manos de la presidencia rotatoria, pero admite que la nueva figura tendrá un papel destacado, como mínimo, en la confección del orden del día de las cumbres y en la representación exterior de la Unión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de octubre de 2009