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Los efectos de la recesión

El paro da un respiro temporal

La cifra de desempleados cae gracias a que menos personas buscan trabajo - La destrucción de empleo se modera con 74.800 puestos menos en el trimestre

Las cifras del paro han concedido una tregua tras dos años de subidas ininterrumpidas. El desempleo ha descendido, aunque de forma muy modesta (14.100 personas menos), en el tercer trimestre del año respecto al segundo, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) hecha pública ayer. El trasfondo de la cifra, sin embargo, enfría las expectativas sobre un cambio radical de tendencia. El desempleo sólo se reduce entre los inmigrantes, más porque desisten de buscar empleo que por encontrarlo.

Las cifras que divulgó ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE) aglutinan tres elementos aparentemente contradictorios: baja el número de parados, hasta 4,1 millones, pero aumenta la tasa de desempleo y se siguen destruyendo puestos de trabajo. La clave es el comportamiento de la población activa, el conjunto de personas con edad y disposición de trabajar. Este colectivo disminuye por segundo trimestre consecutivo tras años de fuerte crecimiento. Eso implica que personas que buscaban empleo renuncian a hacerlo y que las nuevas incorporaciones no lo compensan. El fenómeno resulta especialmente significativo entre los inmigrantes, cuyo número cae por primera vez desde 1996. Y no ya como población activa, sino como colectivo en general. También hay menos jóvenes activos, pues muchos optan por prolongar los estudios a la espera de que pase la crisis.

Expertos y Gobierno creen que las cifras adversas volverán a final de año

La temporalidad crece de nuevo por los puestos ligados al verano

Mientras el sector privado destruye empleo, el público genera más puestos

La EPA arroja casi un millón de trabajadores que no cotizan

Al disminuir el número de personas que buscan trabajo, la tasa de paro -el peso de los desempleados sobre los activos- aumenta ligeramente (una centésima), hasta representar el 17,93%.

Más allá de estos vaivenes estadísticos, lo relevante de la EPA, el mejor termómetro del mercado laboral español, es la destrucción de empleo que arroja. Un total de 74.800 personas han perdido su ocupación en el último trimestre. Si se observa el último año, la cifra asciende a 1,47 millones. "Es más grave perder el puesto de trabajo que entrar en el paro y seguir en él porque no has encontrado empleo", razona Xavier Segura, jefe del servicio de estudios de Caixa Catalunya.

Pese a lo abultado de las cifras, la evolución anual mejora ligeramente la del trimestre anterior por primera vez desde que se inició la crisis. "Los datos del empleo no son especialmente alarmantes en relación con otros, pero hay que tener en cuenta que el tercer trimestre es el mejor del año", matiza Javier Velázquez, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid. Los efectos del Plan E, que han generado unos 400.000 empleos, y la temporada estival, más intensiva en creación de nuevos puestos, han amortiguado los baches del mercado laboral. Pero aún se esperan curvas. "No estamos ante un cambio de tendencia. La mejoría va a tardar", vaticina Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor del Instituto de Empresa Business School.

El sector servicios es, según los expertos, el que tiene más probabilidades de seguir destruyendo empleo. La construcción se ha llevado por delante casi un millón de puestos desde que se inició la crisis y la industria, unos 700.000. Los servicios, sin embargo, han permanecido casi invariables. Esta actividad ha sido precisamente la única que ha creado empleo en los meses de verano.

Con esos elementos, los analistas y el propio Gobierno interpretan el dato de septiembre como una tregua de corto recorrido: finalizará con el dato del último trimestre del año, generalmente adverso para el empleo. Este año, además, se une el vencimiento de la mayor parte de los contratos ligados al Plan E. El propio secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, pidió ayer cautela y advirtió de que habrá "deterioros adicionales" en el mercado laboral los próximos meses.

Una de las novedades de este trimestre proviene del paso atrás en la temporalidad. El retroceso de la contratación eventual registrado desde el último trimestre de 2007 ha constituido el único rédito de la crisis. Pero la temporada turística, más propicia a los empleos con fecha de caducidad, ha roto esta tendencia, con un aumento de 74.500 personas. No obstante, en la evolución anual sigue descendiendo el número de temporales, que representan el 25,8% de los asalariados. "La crisis ha conseguido lo que ninguna reforma laboral, aunque no es positivo", reflexiona el profesor del Instituto de Empresa.

No todos los empleados viven la crisis del mismo modo. Mientras el sector privado ha destruido 1,2 millones de puestos de asalariados en el último año, el sector público, lejos de disminuir, ha incorporado a 111.800 personas, según las cifras de la EPA. El grueso de ese aumento lo han aportado las comunidades autónomas, las que más empleo público generan.

Además de destruir ocupación, los reveses económicos contribuyen a sumergirla. La discrepancia entre el nivel de empleo que mide esta encuesta y los registros de la Seguridad Social ha crecido hasta sumar prácticamente un millón de personas. Aunque la comparación no es perfecta -hay que tener en cuenta que la EPA considera ocupada a toda persona que trabaje al menos una hora en la semana en que se realiza la encuesta-, el empeoramiento de las cifras constituye un indicio de empleo en la sombra.

Tampoco es alentador el número de hogares con todos sus miembros en paro, que continúa creciendo y llega ya a 1,136 millones.

Aunque la recuperación tardará en llegar, los expertos coinciden en que el grueso del ajuste del empleo ya se ha hecho. "Las cifras refuerzan la idea de que no vamos a llegar al 20% de paro", aventura Xavier Segura.

Partidos y agentes sociales tomaron con prudencia el ligero alivio del paro. El presidente del PP, Mariano Rajoy, exige al Gobierno que "reaccione". Comisiones Obreras considera "preocupante" la pérdida de empleos indefinidos y el ligero crecimiento de los temporales. UGT cree "imprescindible" reactivar la demanda y actuar sobre el mercado de trabajo. Y las Cámaras de Comercio piden un plan de acción global contra la crisis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de octubre de 2009