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Los efectos de la recesión

La crisis provoca el primer descenso de población inmigrante en 13 años

En España hay 17.100 extranjeros menos que en el segundo trimestre - La caída se debe al frenazo de las llegadas y a una incipiente salida del país

En algún momento terminan las ilusiones. Hace ya dos años que el mundo entró en crisis. Como lo hizo España. El efecto llamada se ha mantenido y la población inmigrante no había dejado de crecer, pese a las continuas bofetadas de la economía doméstica. Hasta ahora. La encuesta de población activa (EPA) desveló ayer que, por primera vez en 13 años, desde el tercer trimestre de 1996, hay menos inmigrantes viviendo en España que los que había en el registro anterior.

El saldo, la diferencia entre los que han llegado y los que se han ido, es pequeño pero negativo. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), que elabora estimaciones paralelas al padrón oficial para sus estadísticas, apuntan que la población inmigrante a finales de septiembre era de 5.342.800 personas, 17.100 menos que en junio.

Los inmigrantes latinoamericanos han protagonizado esta reducción. Hay casi 30.000 inmigrantes menos. Son los únicos que han visto mermada su población en España, junto a un modesto descenso de los europeos extracomunitarios, con una baja de 700 personas. La población de la Unión Europea, en cambio, ha aumentado en 10.000 personas. Otro de los orígenes más proclives para abandonar el sueño español es Marruecos, aunque la estadística del INE los incluye sin detallar en el resto del mundo.

"Es una sorpresa que haya tardado tanto en manifestarse este cambio de tendencia", explica Valeriano Gómez, ex secretario de empleo del Gobierno con Zapatero y ahora en el Instituto Universitario Ortega y Gasset. Le sorprende que desde el tercer trimestre de 2007, cuando la crisis ya asomaba las orejas, hasta el trimestre actual, la población activa haya aumentado en 600.000 personas. "Y ha sido un aumento impulsado por inmigrantes".

Miguel Pajares, de la Universidad de Barcelona, destaca el importante retorno, por ejemplo, de rumanos, y cómo se ha congelado la entrada de latinoamericanos en el país.

Este descenso de población se ve reflejado también en el cómputo de la población activa de extranjeros. Desciende en 51.800 personas, un 1,4% respecto al trimestre anterior. En tasa interanual crece el 2,14%.

El saldo negativo que refleja la EPA, tanto en los extranjeros activos como en su población global, responde a un frenazo en seco de las llegadas unido a un incipiente aumento de los que abandonan el país. "Ahora sí hay más gente que abandona el país, pero no es tan fuerte como para explicar este cambio. Cuesta mucho regularizar tu situación como para abandonar cuando las cosas empiezan a ir mal", sigue. Gómez considera que quienes abandonan el país vuelven a sus países. "No hay ninguna economía donde esté creciendo el empleo".

Los planes para facilitar la repatriación de inmigrantes del Gobierno español no han funcionado además como se esperaba.

Las autorizaciones de trabajo a extranjeros que cataloga el Ministerio de Trabajo e Inmigración reflejan el parón en la entrada de trabajadores. En 2007 se concedieron 239.714 permisos de empleo a gente que carecía de él. En 2008, la cifra cayó hasta los 119.240. Entre enero y marzo de 2009, sólo 9.414. La demanda de visados cayó. Y la construcción, gran motor de los permisos, dejó de necesitarlos.

"El papel de la construcción con los inmigrantes es muy criticable históricamente", explica Gómez. En el último trimestre de 2007, la edificación ocupaba a unos 670.000 extranjeros en el tercer trimestre de 2007. Ahora es la mitad, unos 295.000. En el mismo periodo, los extranjeros han perdido en total 265.000 empleos. Pero hay un sector que no los ha dañado. En estos dos años de crisis, su empleo en los servicios ha aumentado en 118.000 empleos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de octubre de 2009