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COLUMNA

Al que anda, le pasa

Cada casa tiene su frase, y en la nuestra una de las más utilizadas era "al que anda, le pasa". Es una frase que se puede utilizar en positivo, pero también en negativo. Vamos, que si ganabas una canica era porque al que anda, le pasa. Y si te dabas un porrazo, lo primero que escuchabas, mientras te consolaban, era también que al que anda, le pasa.

Y al que anda.... La de moratones que nos han salido por arriesgar y aprender de este modo. Encima, en aquellos tiempos era bastante habitual que los padres pegasen a sus hijos porque se había caído y se habían abierto una brecha: "¡Toma, para que aprendas, por tonto!". Quizás fuese la proyección de la frustración paterna al ver que los hijos no eran el paradigma de la perfección suprema.

Me hace especial ilusión el premio de Kirmen Uribe por lo grande y atrevido que es su trabajo

Hoy día, ya no se reparten tortas, en el sentido literal, pero hay otras maneras de fustigar. Kirmen Uribe, reconocido poeta y columnista, se atrevió a escribir una novela: Bilbao-Nueva York-Bilbao. Una novela muy, muy especial. Y todavía me acuerdo de los soplamocos que recibió por parte de algunos críticos. Ahí estaban, esperando algún quiebro o ese algo diferente para repartir leña, como lo hacían aquellos padres frustrados: "¡Toma, para que aprendas!". Y, claro, a ver quién es el guapo que se atreve a replicar algo. ¿Para qué, para recibir más leña?

A lo largo de los tiempos la crítica ha funcionado así, y como la perfección suprema es relativa o no existe, a lo que se mueve... ¡se le dispara! Ya sea a lo que se hace en literatura, en cine, tele, o radio, o en lo que sea. Es como en los circos romanos, que hasta que no había sangre no paraban.

La faena es que con este modo de actuar lo que se puede parar son las ganas de seguir trabajando de muchos a los que admiro y con cuyo trabajo disfruto. Este pasado año ha habido críticas a gran escala que han suscitado mucha polémica; la de los Abrazos rotos de Almodóvar, por ejemplo, todavía sigue trayendo cola. Y la de la de Agora, la última película de Amenábar, va acallándose por la excelente respuesta en los cines del espectador.

Por eso, en el caso de nuestro (y lo digo con la usurpación de méritos propia de los forofos) premio Nacional de Narrativa de este año, Kirmen Uribe, me hace especial ilusión que, además de haber recibido el apoyo de los lectores, le hayan dado ese galardón por lo grande y atrevido que me parece su trabajo. Y es que "al que anda... le pasa". Zorionak.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de octubre de 2009