Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Moody's avisa de que la banca española oculta el deterioro de sus activos

El impacto del pinchazo inmobiliario dejará 108.000 millones de pérdidas

La banca española se mueve entre los elogios por su sólida resistencia a los embates del huracán financiero y los pésimos augurios ante los efectos de la crisis económica. Tan pronto se califica a los bancos como depredadores por sus compras en EE UU como se advierte de que sus beneficios son ficticios y que corren el peligro de convertirse en entidades zombis por culpa de la madre de todas las burbujas inmobiliarias. Ayer salió cruz: la agencia de calificación Moody's lanzó un serio aviso al sector, al que acusa de no reconocer en sus cuentas la auténtica gravedad de la crisis, y en particular el reventón inmobiliario, que hasta ahora apenas ha hecho mella en los beneficios.

La agencia acusa al sector de retrasar las consecuencias del agujero del ladrillo

Moody's aseguró en un duro informe que los bancos y cajas españoles están "retrasando el reconocimiento de activos morosos, a través de acuerdos de reestructuración de deuda" potencialmente dudosa, o incluso frenando la morosidad con la adquisición de viviendas impagadas o de promociones enteras, una práctica cada vez más frecuente. Traducción libre: la banca basa su buena salud actual en varios trucos legales -perfectamente legales-, pero que únicamente aparcan el problema, que podría estallar más adelante. "Numerosas entidades parecen evitar la magnitud real del deterioro de los activos en sus cuentas, lo que podría provocar que persista la debilidad del sector bancario a menos que se haga frente a ese asunto con mayor decisión", destaca la agencia.

El impacto de la recesión y el pinchazo inmobiliario, en especial del crédito a promotores, obligan a la banca a hacer provisiones -una suerte de colchón que se dedica a previsibles pérdidas futuras- por valor de 57.000 millones de euros adicionales, para hacer frente a un deterioro de activos de 108.000 millones. Ese agujero irá saliendo a lo largo de una crisis que podría alargarse hasta cinco años, según el análisis de Moody's. En el peor escenario posible, las pérdidas estimadas se disparan hasta 225.000 millones.

"En el último año, la presión sobre los bancos españoles se ha ampliado", aseguró Maria Cabanyes, analista de Moody's. Eso supone un deterioro de la calidad crediticia, el debilitamiento de los colchones existentes para evitar nuevas pérdidas y una situación complicada en los mercados de financiación. Moody's aventura incluso que "un número significativo" de entidades entrará en pérdidas en los próximos trimestres.

La patronal AEB calificó como alarmistas esos números y aseguró que los beneficios cosechados en el primer semestre -y muy probablemente en el segundo- permitirán acometer sin graves presiones el previsible deterioro económico derivado del paro y la morosidad. Santiago Carbó, catedrático de la Universidad de Granada y asesor de la patronal de las cajas, explicó que el sistema bancario "no está tan mal como rezuma el informe". "Pero es cierto", añadió, "que las entidades se están quedando promociones terminadas o pisos cuyos propietarios no pueden con la hipoteca, que la morosidad sube y que el crédito a promotores y constructores se está refinanciando: eso indica que es posible que haya problemas más adelante si persiste la caída del sector inmobiliario". Carbó afirmó que hay bancos que pueden asumir ese escenario, pero hay otras entidades que van a tener más dificultades: "Por eso es tan importante una reestructuración rápida y sin trabas del sector, particularmente de las cajas, para que no haya entidades zombis y para que vuelva a funcionar el crédito y con él la economía".

Al igual que Moody's, tanto el FMI como el Banco Central Europeo (BCE) consideran que la banca europea apenas ha empezado a limpiar aún sus balances. En cuanto a las economías que han sufrido los estragos de una burbuja inmobiliaria, Moody's considera que la banca británica, por ejemplo, se enfrenta a unas pérdidas aún mayores que las de la española: unos 140.000 millones de euros, que podrían ascender hasta cerca de 270.000 millones en el peor de los escenarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de octubre de 2009