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Naciones Unidas vaticina un resurgimiento de la inmigración

El organismo aconseja quitar trabas al movimiento de trabajadores

A pesar de que la frontera haya quedado sembrada de cadáveres, menos latinoamericanos han intentado cruzar este año el desierto que separa México de Estados Unidos; y pese a lo que puedan dar a entender las decenas de ahogados del Estrecho de Gibraltar, muchos cayucos se han quedado sin salir del Sáhara. El parón de la emigración, legal e ilegal, hacia el mundo rico ha sido una de las consecuencias de la crisis, que ha reducido el atractivo de las grandes economías. Pero el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que presentó el Informe sobre Desarrollo Humano 2009, advierte de que éste ha sido un paréntesis dentro de una tendencia que no remitirá mientras las desigualdades sigan creciendo.

"Ni la Gran Depresión cambió estas tendencias", explica desde la sede del PNUD en Nueva York Francisco Rodríguez, director de investigación de la oficina encargada del informe. "En Europa las fuerzas de trabajo van a continuar cayendo un 23%, mientras que las de África aumentarán un 125%". Ante esta perspectiva, el PNUD recomienda a los gobiernos diseñar políticas migratorias más eficaces y flexibles, destinadas no tanto a entorpecer el movimiento como a asegurar que éste se conducirá de forma controlada y asegurando beneficios para todas las partes. "Ya que se lanza el informe en un momento de crisis, hemos intentado plantear reformas que funcionan en economías en expansión y en periodos de estancamiento", razona Rodríguez.

Entre las políticas más efectivas, el PNUD sitúa como referentes la reforma sueca de 2008 para facilitar la incorporación de trabajadores extranjeros no cualificados con visados condicionadas a la demanda laboral, y las políticas españolas de regularización y reconocimiento de derechos de los inmigrantes ilegales. España aparece como el décimo país del mundo con mayor cantidad de inmigrantes (4.607.900), que representan el 10,7% de la población. "Siempre hay cosas que se podrían haber hecho mejor, y en España ha habido tanteos y error", considera Rodríguez, "pero, en general, la dirección ha sido la buena: de reconocimiento de los derechos de los inmigrantes y de su rol en el despegue de la economía. En España ha habido más visión sobre este tema que en otros países de Europa". Paquetes de políticas más liberales con las entradas no excluyen para el PNUD medidas restrictivas en el control de fronteras, o deportaciones de los casos que incumplan la legalidad.

El informe plantea que sólo el 3% de la población mundial son migrantes (188 millones de personas) y que el 60% de ellos se mueve en países dentro de su misma franja económica: los ricos se instalan en países ricos, y los pobres en países pobres. 70 millones de personas han emigrado de su país de nacimiento. La sensación de acoso que viven los países desarrollados no es, por tanto, ajustada a la realidad. Para demostrarlo, el PNUD recuerda que sólo un 1% de los habitantes de África se han trasladado a Europa. La mayoría de los que estaba en un entorno demasiado duro como para sobrevivir se ha movido dentro del propio continente africano.

La clave que plantea el PNUD para limitar duraderamente las migraciones agresivas es la creación de polos de desarrollo regionales para que los habitantes más pobres no tengan que abandonar sus continentes. Es la tendencia que se experimenta en Asia, donde grandes concentraciones industriales en China o el Golfo Pérsico están absorbiendo las migraciones internas (las más comunes en el mundo) y externas. Debido a estos flujos, dentro del continente se concentra el 20% de las migraciones internacionales.

Las cifras

- El número mundial de migrantes crece, pero permanece estable como porcentaje de la población: era del 2,7% en el año 1960 (sin contar la antigua URSS ni Checoslovaquia) y se estima en el 2,8% en 2010. En términos absolutos, era de 74 millones de personas en 1960, y llegará a 188 millones en 2010.

- España es el décimo país con más inmigrantes (4,6 millones). El primero es EE UU, con 39 millones. España es también el décimo en remesas al extranjero (10.600 millones de dólares, 7.300 millones de euros) pero el 39 si se mide per cápita (241 dólares).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de octubre de 2009

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