Micheletti deroga el estado de sitio en Honduras

El estado de sitio ha sido derogado. Roberto Micheletti reconoce que tal vez fue un error el modo en que Manuel Zelaya fue sacado de la cama y expulsado de Honduras. El cardenal Óscar Rodríguez, desaparecido de la escena pública desde hace tres meses, vuelve a protagonizar conciliábulos e intrigas. Hasta el propio Zelaya, desde su incómodo refugio en la Embajada de Brasil, abandona su tono guerrero y pide una solución rápida. La gente, sencillamente, ya no puede más...

Todo el mundo daba ayer por seguro que la solución al conflicto que tiene a este país paralizado desde hace 100 días justos está a la vuelta de la esquina. Hace una semana todo apuntaba en sentido contrario. Micheletti había amenazado a Brasil con invadir su embajada si no se deshacía de Zelaya en 10 días, dio con las puertas en las narices a una delegación de la OEA, decretó el estado de sitio y suspendió garantías constitucionales. Ahora, hasta se declara dispuesto a permitir que Zelaya regrese a la Casa Presidencial: "Puedo tomar esa decisión, si eso alivia el problema que estamos viviendo". La cuestión es cuándo y de qué manera.

Acuerdo de San José

Porque Zelaya sigue exigiendo -aunque cada vez con menos fuerza- la aplicación del Acuerdo de San José, propiciado por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, y uno de cuyos puntos principales contempla su restitución como presidente. Pero ni Micheletti, ni el Ejército, ni los tribunales ni los partidos políticos parecen dispuestos a admitir que el presidente depuesto vuelva a hacer uso del poder efectivo. Lo máximo que admitirían por el momento es un regreso momentáneo, simbólico, sin poder de maniobra y una vez que los comicios del 29 de noviembre designen a un sucesor. ¿Está dispuesto a eso Zelaya?

Para responder a esa pregunta, mañana llega una misión de la OEA formada por los cancilleres de Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México y Panamá, además de Juan Pablo de Laiglesia, secretario de Estado para Iberoamérica. Pero quien ayer, de forma sorpresiva, introdujo un nuevo elemento en la discusión fue Porfirio Lobo, líder del Partido Nacional y el candidato con más posibilidades de ganar las próximas elecciones: "Cuando fuimos a visitarlo, Zelaya nos dijo a los candidatos que ni ganas tenía de regresar a la presidencia. Que si hacía todo esto era por el compromiso que había adquirido con sus aliados internacionales...".

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