Reportaje:

Una crisálida de cristal para Darwin

Londres estrena un moderno centro dedicado al evolucionista para 2.500 visitantes diarios - El público podrá interactuar con 200 investigadores

La segunda fase del llamado Centro Darwin, en los locales del Museo de Historia Natural de Londres, abrirá sus puertas desde hoy a 2.500 visitantes diarios que podrán interactuar no sólo con los instrumentos científicos y de comunicación puestos a su disposición, sino con los 200 científicos que tendrá su laboratorio en las nuevas instalaciones y que, si quieren y pueden, podrán dialogar con los visitantes.

El nuevo edificio es una espectacular estructura vertical con forma de capullo de gusano de seda de 60 metros de alto, 12 metros de ancho y paredes de 30 centímetros de grosor capaces de mantener en el interior del edificio una temperatura de 17 grados y una humedad relativa del 45%, consideradas condiciones ideales para el trabajo de los científicos. Diseñado por el despacho escandinavo de arquitectos C.F. Møller, con sede en Åarhus (Dinamarca), el edificio está cubierto por una inmensa urna de vidrio que lo une a las viejas instalaciones victorianas del museo, uno de los más característicos de los varios que se levantan en esa zona de Londres, en el selecto barrio de South Kensington.

Logra el entorno ideal: 17 grados y una humedad relativa del 45%
Permite mantener 17 millones de especímenes entomológicos

La primera fase del Centro Darwin se inauguró en septiembre de 2002 y permitió conservar en alcohol un total de 22 millones de especímenes zoológicos. La segunda fase, adjudicada a C. F. Møller en 2001 tras convocarse un concurso internacional, ha costado 78 millones de libras (88,5 millones de euros), se ha construido en 25 meses y permite mantener 17 millones de ejemplares entomológicos y tres millones de muestras botánicas. Sus 16.000 metros cuadrados se distribuyen en ocho plantas que contienen unos 3,3 kilómetros de aparadores y pueden acomodar a 220 empleados y científicos visitantes.

El llamado Cocoon por su forma como la crisálida de muchos insectos, como el gusano de seda, contiene 40 instalaciones de alta tecnología para que los visitantes puedan interactuar con un mundo científico que hasta ahora trabajaba a espaldas del público. Podrán ver cómo viajan, cómo nombran nuevas especies, cómo preparan especímenes y organizan colecciones y cómo todo ese trabajo puede ser utilizado para estudiar problemas reales como pueden ser la malaria o el cambio climático.

Muchos laboratorios sólo están separados del público por gruesas paredes de vidrio y el visitante dispone de intercomunicadores con los que puede interpelar al científico sobre las tareas que está desarrollando en ese momento. Uno de los objetivos del museo es precisamente enseñar a los estudiantes cómo funciona la ciencia.

Aunque el Centro Darwin no está directamente relacionado con Charles Darwin, el director del proyecto, Paul Bowers, sostiene que la manera de trabajar del museo y la del célebre naturalista británico tienen grandes paralelismos: "Darwin observaba y coleccionaba y luego volvía y estudiaba. Ése sigue siendo el tipo de ciencia que hacemos aquí", asegura.

Los 2.500 visitantes que cada día recorran el centro podrán hacer lo mismo a pequeña escala: dispondrán de una tarjeta para personalizar su viaje a través del Cocoon con la que podrán coleccionar sus especímenes favoritos para después ampliar sus conocimientos a través de Internet y unirse después si lo desean a las discusiones con científicos del museo.

Dos de las principales atracciones para el público son el Estudio Attenborough -un moderno centro de comunicaciones con proyecciones diarias y espectáculos en directo- y el Muro del Cambio Climático, 12 metros de pantallas con proyecciones de películas y gráficos interactivos que muestran cómo el museo trabaja para facilitar la comprensión de ese fenómeno.

"Nunca hasta ahora había sido tan importante comprender la diversidad de la vida en la tierra y cómo está cambiando, si queremos afrontar muchos de los problemas que hoy afrontan los humanos", declaró ayer el naturalista sir David Attenborough en la ceremonia de inauguración oficial de las instalaciones.

"El Centro Darwin va a inspirar a la próxima generación de naturalistas y científicos a través de su combinación de conocimientos científicos, especímenes, diálogo público, películas y medios interactivos. Nos va a permitir a todos explorar las maravillas de nuestro mundo e investigar sus secretos", añadió sir David Attenborough.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 15 de septiembre de 2009.

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