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Reportaje:

Las ciudades chinas se asfixian

El Gobierno alerta de la grave contaminación del aire en las zonas urbanas

La contaminación atmosférica fue uno de los principales caballos de batalla del Gobierno chino ante los Juegos Olímpicos del año pasado. Pekín salió victorioso, gracias a medidas draconianas como la jubilación de miles de destartalados autobuses, la sustitución masiva de calderas de carbón por gas, la paralización de cientos de fábricas y obras en la capital y provincias vecinas y la prohibición de circular a la mitad de sus 3,3 millones de vehículos en días alternos, según la matrícula.

Estas medidas permitieron a los pequineses disfrutar de los mejores cielos que lucía la ciudad en 10 años. Pero una vez finalizada la competición, la mayoría de las medidas temporales se esfumó, y el aire ha vuelto a castigar las gargantas y los pulmones de los residentes de la ciudad.

Los gestores serán recompensados según la tasa de CO2 de sus municipios

La contaminación en Pekín sigue siendo "mala", asegura Zhou Shengxian, ministro de Protección Medioambiental, en un informe remitido al Parlamento. Aunque en otras urbes es aún peor. "Existe potencial para que se produzcan serios incidentes de polución del aire; la situación medioambiental atmosférica es muy grave", señala el estudio.

El ministro afirma que, aunque los métodos de prevención y tratamiento han progresado, las dificultades para manejar el problema están creciendo, por lo que se hace necesario reforzar las normativas de protección.

Las razones hay que buscarlas, según Zhou y activistas medioambientales, en el rápido desarrollo que ha experimentado China desde que Deng Xiaoping lanzó las reformas a finales de 1978, en que el carbón sigue siendo la principal fuente de energía en el país (70% del total), y en el veloz incremento del parque automovilístico. "A medida que la economía se desarrollaba rápido y crecía la demanda de energía, la situación se ha complicado en 20 o 30 años; algo que en muchos países avanzados tardó cientos de años", dice Zhou.

El Banco Mundial aseguró en 2006 que 16 de las 20 ciudades más contaminadas del mundo se encuentran en China. Según una investigación llevada a cabo en noviembre del año pasado, en 320 ciudades y citada por la agencia oficial Xinhua, en dos de cada cinco urbes la calidad del aire oscila entre "contaminada" y "peligrosa". Las zonas más afectadas son el delta del río Yangtsé (que incluye Shanghai), y el delta del río Perla (principal núcleo manufacturero del país), donde se encuentran Guangzhou y Shenzhen. Pero también sufren problemas Pekín, la municipalidad de Tianjin, o las provincias de Shanxi (corazón de la industria minera) y Hebei.

Según Zhou, los gases de escape de los vehículos son responsables en gran parte del problema en las ciudades grandes y medianas. De ahí que Pekín, decidiera en abril pasado prolongar un año la versión aligerada de las medidas de restricción de tráfico decretadas durante los Juegos Olímpicos. El 20% de los coches de la capital no puede circular cada día. La prohibición no se aplica los fines de semana.

En su lucha por la calidad del aire, China se centrará en el cierre de industrias contaminantes y en la construcción de instalaciones de desulfuración. Además, pasará a controlar el ozono y las partículas menores a 2,5 micrones, algo que hasta ahora no se hacía.

Pero una de las claves será hasta qué punto se consigue implantar el proyecto del Gobierno de ligar las promociones y recompensas de los líderes municipales a los niveles de contaminación de sus ciudades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de septiembre de 2009