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"No vacilaremos en perseguir a Al Qaeda", proclama Obama al recordar el 11-S

El presidente recuerda a las víctimas con un discurso breve pero rotundo

Ocho años después de los atentados del 11-S, Estados Unidos volvió ayer a guardar silencio y a recordar a sus víctimas. Eran las 8.46 de la mañana cuando el presidente Barack Obama comparecía en los jardines de la Casa Blanca y conmemoraba el momento en el que el primer avión impactaba contra la torre norte del World Trade Center en Nueva York. "Nunca vacilaremos en la persecución de Al Qaeda", aseguró el presidente desde el Pentágono, en su segundo acto de un día plagado de solemnidad. Hubo más silencio a lo largo de la mañana. Un minuto por cada ataque en Nueva York -dos-, Washington y Pensilvania.

Bajo una intensa lluvia que en la capital de la nación apenas dio tregua a los eventos, Obama declaró su compromiso de proteger a sus ciudadanos y luchar contra los responsables de los ataques terroristas. "Vamos a ser fuertes", aseguró el mandatario. "Una vez más nos detenemos y volvemos a rezar como una nación", dijo. Era el primer aniversario del 11-S de Obama como presidente de EE UU y su discurso fue breve -pero rotundo- y su gesto serio. "No sólo debemos permanecer unidos ante el dolor sino en nuestra resolución de luchar por el país que amamos".

Una falsa alarma sobre un barco interceptado en el Potomac agitó el día

George W. Bush fue el gran ausente en los numerosos actos conmemorativos

Un incidente tiñó ayer la tranquila y sobria jornada y centró el interés de los medios. En un principio se reportó que se habían efectuado una serie de disparos durante la intercepción de un barco sospechoso por parte de los guardacostas en el río Potomac, que ayer tenía áreas restringidas a la navegación por su cercanía al Pentágono. Todo quedó en un simple ejercicio de práctica rutinario por parte de los Guarda Costas. Pero las constantes informaciones de que había habido disparos hicieron que el jefe de ese cuerpo, John Currier, compareciera de urgencia ante la prensa para asegurar que no se había efectuado "un solo tiro" y que sus hombres no vieron necesidad alguna de suspender su entrenamiento ayer. Debido a la confusión, los vuelos del aeropuerto Reagan National -pegado al río y al Pentágono- fueron suspendidos durante 22 minutos.

El recuerdo a las víctimas de aquel martes de hace ocho años tuvo cuatro momentos clave en Nueva York. Se observó un minuto de silencio a las 8.46; otro a las 9.03; a las 9.59 y finalmente a las 10.29. Esas dos primeras horas fueron los momentos precisos en que los aviones golpeaban las dos Torres y las dos últimas las horas a las que se derrumbaban. Las campanas replicaron en la Gran Manzana poco antes de que comenzara en la llamada zona cero -cuyas obras de reconstrucción están paradas debido a disputas entre los responsables- la lectura de los nombres de las 2.752 personas que perecieron en el World Trade Center. Sonó también una campana en Shanksville (Pensilvania), que golpeó una vez por cada una de las 40 personas que murieron en el vuelo de United 93 que se suponía tenía como destino final el Capitolio o la Casa Blanca. Ciento cuarenta y ocho personas fallecieron en el Pentágono.

Mientras Obama -junto a su esposa Michelle, de riguroso luto- rendía tributo en Washington y se reunía con los familiares de las víctimas del Pentágono, el vicepresidente Joe Biden asistía a los actos celebrados en Nueva York. Gris y lluviosa, la ciudad escuchó las palabras de aliento del alcalde, Michael Bloomberg. "Nuestros corazones se vuelven hacia aquellos a los que perdimos", declaró el regidor para asegurar a continuación que también son recordados "todos los que espontáneamente ayudaron a quienes pudieron y de la manera que pudieron". En un día declarado de servicio y entrega al prójimo por la Casa Blanca, ciudadanos a lo largo y ancho del país ayudaban a preparar paquetes para los soldados que luchan en las guerras de EE UU, plantaban jardines para los más pobres o reconstruían casas abandonadas.

George W. Bush fue el gran ausente y no tenía prevista ninguna comparecencia pública. Su presidencia quedó definida por los ataques terroristas del 11 de septiembre; la guerra en Afganistán iniciada para dar caza al líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden -a día de hoy en libertad-; y la posterior contienda en Irak. Ocho años después, Obama no habla como su antecesor de "guerra contra el terrorismo". La actual Casa Blanca ha desterrado el término.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de septiembre de 2009