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El comercio de Barcelona apoya las licencias a burdeles

Las prostitutas quieren autogestionar los locales

La decisión del alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, de dar licencias para la apertura de prostíbulos en el distrito de Ciutat Vella originó un alud de reacciones. Las principales afectadas por la medida, las prostitutas, se posicionaron a favor aunque consideran que se tiene que definir mejor de qué se trata: "No es lo mismo un local de alterne -prostíbulo- o que podamos realizar el servicio en una pensión o casa de citas porque hay chicas que no quieren estar en locales", aclaró María, una prostituta que ejerce en el barrio del Raval. Añaden que necesitan un lugar digno para trabajar y apuntan que lo ideal sería que pudieran autogestionar esos espacios. No obstante, ni ellas ni nadie creen que la apertura de prostíbulos o casas de citas acabe totalmente con la prostitución callejera. De hecho, un sector del oficio lo reivindica.

Comerciantes y bares de Ciutat Vella apoyaron el cambio de postura del Consistorio barcelonés, que los cerró en los últimos 10 años. Y representantes de asociaciones de vecinos se pronunciaron con cautela alertando de que los burdeles no dañen la convivencia en el barrio. De hecho, cuando la pregunta se individualiza, la respuesta más frecuente es sí "pero no al lado de mi casa". En cualquier caso, los representantes de los vecinos reclaman tener voz en el proceso de la revisión de las normas. "Los clientes deben contactar las chicas en el interior y los accesos deben estar separados de las escaleras de vecinos", explicaba Maria Casas, presidenta de la asociación la Taula del Raval.

La apertura de burdeles para combatir la prostitución callejera que ahora defiende el alcalde de Barcelona fue rechazada de plano por los tres partidos de la oposición: CiU, ERC y PP. ERC considera que algo así sería un barrio rojo -del estilo de Ámsterdam- encubierto y CiU y PP porque entienden que no se puede volver atrás y autorizar prostíbulos después de haberlos cerrado. Añaden que esa medida tampoco solucionará la prostitución callejera. El equilibrio de fuerzas del Consistorio -con Hereu en minoría- podría complicar que el cambio ahora anunciado se pueda realizar. La Asociación Catalana de Clubes de Alterne se sumó a las críticas de CiU, PP y ERC y su secretario, Oriol Gesse, dudó de que la apertura de locales acabe con la prostitución callejera: "Ahora se quieren crear guetos con zonas rojas que ningún vecino aceptará".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de septiembre de 2009