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Berlín, premio Príncipe de Asturias de la Concordia

La caída del muro y la reunificación de Alemania, ejemplo de reconciliación

La reunificación de Alemania, el fin de la guerra fría y el desmoronamiento de los regímenes totalitarios comunistas de Europa del Este se plasmaron, el 9 de noviembre de 1989, con la caída del muro de Berlín, que dividió la ciudad durante 28 años, y que fue el símbolo supremo del llamado telón de acero. Dos décadas después, la ciudad de Berlín fue galardonada ayer en Oviedo con el premio Príncipe de Asturias de la Concordia como símbolo de la reconciliación.

Berlín, convertida desde la reintegración en "un nudo de concordia en el corazón de Alemania y de Europa, y que contribuye", según el jurado, "al entendimiento, la convivencia, la justicia, la paz y la libertad en el mundo", simboliza, para la Fundación Príncipe de Asturias, "a quienes, con pérdida de su vida o de su libertad, lucharon de forma directa por superarlo" y "a los millones de ciudadanos que, tras su caída, han sido capaces de construir, sobre las cicatrices de la división, una sociedad abierta, acogedora y creativa".

Uno de los miembros del jurado, el ex jefe de la Casa del Rey, Fernando Almansa, fue más allá y expresó su deseo de que el hito histórico de la demolición del llamado muro de la vergüenza -en el que murieron 138 personas y decenas de miles fueron detenidas cuando intentaban pasar al sector occidental- anime a la "desaparición de otros muros que aún nos sonrojan".

La concesión del galardón se produjo el mismo día en que se difundieron documentos secretos del Gobierno británico que ponen de manifiesto la inquietud que suscitó entonces en Francia y Reino Unido la caída del muro y la zozobra de los dirigentes de ambos países ante el temor de que la Alemania reunificada reprodujera los alientos expansionistas del III Reich que abocaron a la II Guerra Mundial.

Los 500 documentos del Foreign Office hechos públicos desvelan comentarios privados de François Mitterrand a Margaret Thatcher en los que el dirigente socialista francés alerta de que una Alemania reunificada podría "ganar aún más terreno que Hitler", así como el horror de la estadista conservadora británica cuando supo que los diputados del Bundestag habían cantado supuestamente en Bonn el Deutschland über alles, la antigua letra del himno alemán para celebrar la caída del muro.

Según una de las notas, en un almuerzo celebrado en el palacio del Elíseo el 20 de enero de 1990 (la reunificación se materializó en octubre de ese año), Mitterrand planteó a Thatcher su prevención porque la reunificación podía causar la reaparición de los malos alemanes que dominaron Europa. El presidente francés sostuvo en aquel encuentro que si Helmut Kohl, canciller de Alemania occidental en aquella fecha, se salía con la suya, una Alemania unificada podría ganar más terreno del que tuvo Hitler y que Europa tendría que soportar las consecuencias.

Aunque de los documentos británicos ahora desclasificados se desprende la oposición de Thatcher a la reunificación, los textos también ponen de manifiesto que la diplomacia británica se mostró favorable a pesar de los reparos de la primera ministra.

Veinte años después de aquellos recelos, el jurado del Príncipe de Asturias ha optado por dar un espaldarazo a aquel proceso de reunificación. El alcalde berlinés, Klaus Wowereit, expresó su satisfacción con el galardón, que calificó como el "Nobel hispano".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de septiembre de 2009