Columna
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La cuestión es: ¿adónde vamos?

En pocas ocasiones como en ésta adquieren significación tres citas consecutivas: el debate parlamentario de esta semana sobre la coyuntura, los Presupuestos de 2010 y la hasta ahora inédita y tantas veces anunciada Ley de la Economía Sostenible. Cuando conozcamos el desarrollo de ellas quizá sepamos adónde va este país y dónde nos conduce el Gobierno. Nos llegan estas tres citas ante el pronóstico casi unánime de las instituciones internacionales y los economistas más solventes de que España será uno de los países que más tardarán en salir de la Gran Recesión.

De las palabras del presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados, el miércoles, desprenderemos si, por fin, su capacidad de diagnóstico ha mejorado y es consciente -o no- de la situación económica en que se encuentra España (y si la oposición ha traspasado ya la línea de los grandes principios solemnes del pasado y ofrece algún tipo de solución y colaboración). Los Presupuestos del Estado indicarán si se toman las medidas más oportunas y coherentes para sajar la sangría, y si se ha hecho una auditoría de las noventa y tantas medidas del Plan E (Plan español para el estímulo de la economía y el empleo) hecho de aluvión y con efectos efímeros. ¿Qué efecto ha tenido la devolución de 400 euros a 16 millones de contribuyentes?; ¿qué pasó con la regulación anunciada del mercado hipotecario para facilitar la renegociación de los plazos de amortización de los créditos para viviendas?; ¿y con las 600.000 viviendas de protección oficial comprometidas para la legislatura?, etcétera. Será especialmente útil vincular la reforma fiscal anunciada -se revisarán todas las figuras impositivas (Elena Salgado dixit)- con las medidas impositivas tomadas en el Plan E por un valor de 28.553 millones de euros, el 2,6% del PIB, según información de la Oficina Económica del Presidente: eliminación del impuesto sobre el patrimonio (1.800 millones de euros), devolución de los 400 euros en el impuesto sobre la renta de las personas físicas (6.400 millones), reducción del IRPF y actualización de la tarifa (2.829 millones), devolución de 2.500 euros por nacimiento (1.192), reducción del tipo del impuesto de sociedades (5.332), pago fraccionado del impuesto de sociedades (3.000), régimen de consolidación del IVA (3.000) y sistema de devolución mensual del IVA (6.000 millones). Si a ello se le suma la práctica desaparición del impuesto de sucesiones y donaciones en las comunidades autónomas, ¿cómo se compadece esto con el anuncio de subida de impuestos a los más ricos?

Moncloa pidió ideas sobre la ley de economía sostenible cinco días antes del anuncio de Zapatero

Por último, está la nonata Ley de la Economía Sostenible, que The Economist calificó como el último "conejo en la chistera" de Zapatero. Se sabe de economistas a los que La Moncloa pidió ideas sobre la misma tan sólo cinco días antes de que Zapatero hablase de ella por primera vez en el Congreso. Esta ley pretende definir el modelo productivo que seguirá nuestro país una vez que salgamos de esta crisis. Entonces tendrá más valor aquella metáfora que utilizó el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, en una conferencia, muy criticada, hace meses: "Cuando el mes pasado un avión que despegaba del aeropuerto de Nueva York estuvo a punto de estrellarse, la salud y la vida de todos los pasajeros venían determinadas por cómo se resolviera esa crisis, sin que ello dependiera de su juventud, ni de su nivel de colesterol, ni de su exceso de peso o el estado de sus pulmones. El drama les igualaba a todos. Felizmente todos salieron sanos y salvos del aterrizaje en el Hudson, pero a partir de entonces, una vez acabada la crisis, la salud y la vida de cada uno de los pasajeros vuelve a depender del estado de los órganos, de la dieta y ejercicio, así como acertar con la medicación adecuada".

La próxima paradoja puede desarrollarse en el primer semestre del próximo año, en el que España tendrá la presidencia de turno de la Unión Europea. Zapatero ha adelantado que la filosofía de la misma será la recuperación económica. Podría ocurrir que los principales países europeos ya la hayan iniciado y nosotros, los presidentes, estemos aún en el agujero, conjugando el prefijo "de" delante de la mayoría de los indicadores: desempleo, decrecimiento, déficit, deflación, desigualdad... De las tres citas mencionadas depende corregir la tendencia. O no.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 07 de septiembre de 2009.

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