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El desplome de los precios pone a los agricultores en pie de guerra

Los sindicatos preparan un otoño de movilizaciones para reclamar ayudas - Los payeses temen no poder cubrir sus costes de producción este año

Hacen llevadera la crisis con sus precios reventados. Con ese mensaje compiten las grandes superficies últimamente para atraer a los clientes a los estantes de los productos más necesarios, los alimentarios. Lejos de esas estanterías, al otro lado de la cadena de producción, los payeses se enfrentan a unos precios que, temen, este año no alcanzarán para cubrir costes. Y ante esta situación de alarma, se preparan para un otoño lleno de movilizaciones.

Las alarmas saltaron hace unas semanas en el sector vitivinícola, cuando Freixenet -cuyos precios marcan la referencia de lo que desembolsarán las empresas de vinos y cavas- anunció que pagaría 27 céntimos por un kilo de uva blanca este año. El 15% menos que en 2008.

Unió de Pagesos denuncia que las distribuidoras revientan precios

Caídas similares viven los sectores del aceite y los frutos secos -un kilo de avellanas que costaba 1,85 euros en 2008 se vende ahora a 0,88-. "No lo había visto antes en mi vida. Están por los suelos los precios de casi todos los productos", alerta Josep Maria Jové, presidente de Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC). A pesar de que la sobreproducción, una causa del derrumbe de la uva, no se da en todos los casos, apunta.

¿Qué ocurre entonces? Que las pocas distribuidoras que dominan el mercado están reventando los precios, denuncian tanto Jové como Joan Caball, coordinador de UP. Este sindicato agrario lleva todo el verano denunciando la diferencia entre lo que percibe un payés por su producto y lo que éste cuesta en el supermercado, y a partir de hoy llevará su protesta a Madrid.

Un ejemplo: un kilo de aceite que el consumidor compra a unos seis euros le reporta al agricultor no más de dos. El año pasado el payés vendía ese kilo a unos tres euros y medio, según las cooperativas de la D. O. Garrigues.

"Si esta situación continua un año más, muchos payeses tendrán que dejarlo", advierte Jové. Y no sólo para los productores individuales es amenazante la situación. También las cooperativas corren el riesgo de desaparecer, apunta Caball.

Estos dos representantes de los agricultores reclaman a la Administración que eviten las posiciones de poder de las distribuidoras. "No pedimos que se regulen los precios, simplemente que se asegure que la competencia funciona", reclama José, que también pide rebajas fiscales para los más afectados. Aunque concede que los agricultores, "algo conservadores", tienen parte de culpa, por dejar en otras manos la cadena de producción y distribución y no lanzarse a participar en ella.

Coincide Caball en que habría que fomentar el comercio de proximidad de los mercados locales frente a las grandes superficies. Y añade que la Administración debería apoyar el cambio. Así, los agricultores no dependerían exclusivamente del precio que fijan éstas, explica.

Su organización prevé convocar una tractorada en Tarragona el próximo domingo para protestar por la caída de los precios de los frutos secos. UP tiene claro que no será la última protesta del año. JARC, por su parte, prevé reunirse este septiembre con otras organizaciones agrarias de España para coordinar sus protestas otoñales.

Esta información ha sido elaborada por Bertran Cazorla, Pere Lobato y Lluís Visa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de agosto de 2009