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La fiscalía de Irán pide la pena capital para varios reformistas

Se les acusa de alentar las protestas con ayuda extranjera

La fiscalía iraní pidió ayer "el máximo castigo" para varios altos cargos del antiguo Gobierno del reformista Mohamed Jatamí en la cuarta vista oral del juicio masivo contra los acusados de instigar los disturbios poselectorales. Están acusados de conspiración con países extranjeros para dar un golpe de Estado, un crimen castigado con la pena capital.

La sesión de ayer supone un duro golpe para la oposición aperturista, que ha calificado de fraudulenta la reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad y que denuncia que todo el proceso electoral es una farsa destinada a acallarla.

En el banquillo se sentó Said Hayarian, una de las figuras más relevantes del Gobierno de Jatamí (1997-2005), al ser considerado el artífice del programa aperturista. Hayarian confesó que fomentó las protestas y pidió perdón a los iraníes "por el daño infligido a la sociedad". La oposición advirtió que algunos de los acusados han confesado bajo coacción.

Hayarian es considerado un héroe por el movimiento reformista al haber sobrevivido a un intento de asesinato en 2000 que lo dejó postrado en una silla de ruedas. En su declaración se disculpó por "los graves errores" cometidos en sus análisis durante las elecciones que fueron "la base para muchas acciones equivocadas". Añadió que abandonaba el Frente de Participación Islámica de Irán, el principal partido opositor, y anunció su "completa adherencia a la Constitución y al líder supremo".

Frente al juez desfilaron una pléyade de políticos y periodistas que desempeñaron algún papel en el Gobierno de Jatamí, quien ha respaldado a los dos principales candidatos presidenciales derrotados, Mir Hosein Musaví y Mehdi Karrubí. Los partidarios de la línea dura están presionando para que ambos sean detenidos por alentar las jornadas de protestas.

Por otra parte, ayer se supo que Irán no ha incrementado el número de centrifugadoras de uranio en sus instalaciones de Natanz desde finales de mayo. Los analistas no conocen la razón de esta clara desaceleración con respecto al ritmo de los últimos tres años.

La Agencia Internacional de la Energía Atómica tiene previsto emitir un nuevo informe a finales de esta semana que deberá influir en las conversaciones para endurecer las sanciones por el programa nuclear iraní. Se cree, no obstante, que la causa resida en cuestiones más técnicas que políticas, ya que altos cargos iraníes han reiterado la intención de seguir adelante con el programa a pesar de las presiones occidentales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de agosto de 2009