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Reportaje:patrimonio

Celos de ladrón de biblioteca

Detenido un hombre por sustraer más de 67 mapas de gran valor histórico

Decía Voltaire que los celos producen más crímenes que el interés y la ambición. La Guardia Civil anunció ayer que detuvo el pasado viernes en un hotel de Pamplona a Z. V., un ciudadano húngaro de 47 años, sin antecedentes penales, que, supuestamente, robó más de 67 mapas y documentos cartográficos de importante valor histórico en varias bibliotecas españolas.

El sujeto, que se camuflaba bajo el nombre eslovaco de Antón Ciska y que ya está en prisión, inició su actividad delictiva fascinado por el robo de César Gómez Rivero de 19 grabados en la Biblioteca Nacional. En este hurto, ocurrido durante la dirección de la escritora Rosa Regàs, desaparecieron, entre otros tesoros bibliográficos, dos mapamundis del astrónomo griego Claudio Ptolomeo, posteriormente recuperados.

Seccionaba los manuscritos con cúteres ocultos en dobles fondos

Si pudo hacerlo Gómez Rivero, ¿por qué no iba a ser él capaz?, pensó Ciska, que era pues un imitador, pero también "un auténtico profesional" que se lo puso muy difícil a la Benemérita. Así lo reconoció ayer Jesús Pastor, portavoz del Grupo de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, y también fuentes de la investigación, que subrayaron que Ciska "nos hizo dar muchas vueltas".

El modus operandi del presunto ladrón distaba mucho del de un experto, aunque sus métodos demostraron ser muy prácticos. Residía en la República Dominicana y desde allí señaló con un rotulador en un mapa de carreteras las bibliotecas que pretendía desvalijar. Accedía a sus webs y seleccionaba los volúmenes que quería, según la Guardia Civil, "para que formaran parte de su colección privada". Gracias a pasaportes falsos y carnés de investigador, se colaba en estos centros y seccionaba las hojas de los volúmenes con cúteres ocultos en dobles fondos y otra clase de escondrijos artesanales.

Sustrajo papeles de seis bibliotecas de Soria, Toledo, Valladolid, Logroño y Pamplona, y pensaba proseguir su trayecto por otras 28 provincias españolas, Francia, Italia y Portugal.

La investigación, denominada Operación Biblión, se remonta a marzo de 2008, cuando Ciska sustrajo un mapa del siglo XVI en la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid). "Desapareció de la faz de la tierra un año", apuntó la Benemérita, y no se volvió a saber de él hasta el pasado mes de abril, cuando visitó la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca. En ese momento los agentes cotejaron las visitas de los últimos cinco años en el archivo salmantino y supieron, gracias a una ficha manuscrita, que Ciska ya estuvo allí en 2007 -aunque entonces sólo inspeccionó los documentos-, así como su verdadera identidad.

La Guardia Civil le detectó el 7 de agosto en un hotel de Pamplona y recuperó los manuscritos, que el presunto ladrón llevaba en una carpeta. Ciska viajaba con su mujer, a la que no se ha podido imputar porque no hay constancia de su complicidad.

El sospechoso aseguró tras su detención que se dedica a la compraventa de coches, pero la Guardia Civil investiga si tenía contactos en el mercado negro.

La consejera de Cultura de Castilla-La Mancha, Soledad Herrero, aseguró ayer que el Gobierno regional revisará la seguridad de sus bibliotecas por el robo de dos ptolomeos en el archivo de Toledo. El Ejecutivo riojano anunció que impondrá un protocolo "más estricto" para acceder a los fondos antiguos de la biblioteca de Logroño. Ciska seccionó allí cuatro mapas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de agosto de 2009